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Llanto por la Birmania amada

YANGON – Las órdenes religiosas de monjes han sido el rostro de Birmania desde que se introdujo el budismo hace más de 1,000 años. El que un monje se involucre en política o que tenga un cargo público va en contra del budismo theravada. Pero en la Birmania de hoy, esta filosofía espiritual, basada en la compasión y la no violencia, ha adquirido dimensiones inesperadas de desafío y obstinación con las que los monjes impugnan la hegemonía de la junta militar que gobierna nuestro país.

Nosotros somos monjes budistas –un líder de la coalición All Burma Sangha que encabezó las protestas recientes, y un académico que da clases en Estados Unidos. Uno de nosotros se oculta actualmente porque el gobierno militar de Birmania respondió a las protestas pacíficas de nuestros hermanos y hermanas budistas con violencia y crueldad.

Muchos monjes y monjas han sido objeto de abusos y golpes y miles de los que han sido arrestados siguen soportando atrocidades. Más de mil están desaparecidos y se cree que muchos están muertos.

Hace unas semanas, los monjes de Birmania empezaron a marchar, rezar y propagar bondad en un esfuerzo para resolver pacíficamente los problemas de nuestra nación. Birmania es un país rico en recursos naturales, pero su pueblo es pobre. Cuando el gobierno aumentó el precio de los combustibles de forma súbita y caprichosa hasta en un 500% de la noche a la mañana, todos resultaron afectados y su situación se hizo aún más desesperada.