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Las dos Colombias

BOGOTÁ – En Medellín, la segunda mayor ciudad de Colombia, uno puede escuchar una impresionante presentación hecha por la alcaldía sobre parques industriales emergentes y nuevas empresas tecnológicas. Acto seguido, un vistazo al teléfono inteligente revela que los guerrilleros acaban de secuestrar a un general del ejército, y que por eso se han congelado las negociaciones para poner fin a la larga guerra civil con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el grupo guerrillero más antiguo de América Latina.

Colombia es el único país latinoamericano donde es posible asistir a seminarios dictados en universidades de nivel mundial, informarse sobre la proliferación de empresas multinacionales de origen local y charlar con autoridades de reconocida competencia, mientras a unos pocos kilómetros de distancia connacionales se enfrentan con machetes y bazucas. En este sentido, Colombia está constituida por dos naciones, las que llevan demasiado tiempo luchando entre sí.

Por una parte, existe la Colombia del rápido crecimiento económico y del auge de las inversiones extranjeras, de las ciudades modernizadas y de las políticas sociales innovadoras. Por la otra, está la Colombia del Coronel Aureliano Buendía, el personaje de Gabriel García Márquez, quien dio inicio a 17 guerras civiles - y fue derrotado en todas ellas.

Lo malo es que la lucha entre las dos Colombias ha tenido un costo humano tremendamente alto, haciendo víctimas de la pobreza, de la guerra y de las violaciones a los derechos humanos a muchos colombianos por demasiado tiempo. Lo bueno es que la Colombia moderna, la nación de la paz y del progreso, está ganando esa lucha.