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La organización de la paz en Oriente Medio

LONDRES – En la gran obra teatral antibélica Madre Coraje y sus hijos de Bertold Brecht, uno de los personajes dice: “¿Sabes cuál es el problema de la paz? Falta de organización”.

La obra ocurre durante la guerra de los Treinta Años, que devastó a Europa en la primera mitad del siglo XVII y no acabó, con la Paz de Westfalia, hasta 1648. Comenzó como una lucha religiosa entre protestantes y católicos, pero rápidamente se transformó en una larguísima lucha entre países y dinastías rivales, principalmente entre los Habsburgo y el Sacro Imperio Romano, por un lado, y, por otro, la Francia del Cardenal Richelieu.

No es de extrañar que algunos hayan comparado el conflicto actual entre suníes y chiíes, que está consumiendo ciertas zonas de Mesopotamia y del Asia occidental, con aquella guerra, que causó muerte en gran escala, plagas, destrucción económica y una agitación social marcada, por ejemplo, por una oleada de caza de brujas.

Medio siglo antes de que estallaran los combates, había habido, en realidad, un acuerdo de paz: un intento de organizar la paz. El emperador Carlos V impulsó la Paz de Augsburgo en 1555, basada en el acuerdo de que los Estados soberanos podían elegir y adoptar la versión del cristianismo que prefirieran. Cuando ese tratado fracasó, comenzaron las matanzas.