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El papa de las finanzas japonesas

TOKIO – Mientras que el mundo se concentra en la reunión de cardinales en Roma para elegir al sucesor del papa, Benedict XVI, un cónclave similar tiene lugar en Tokio para escoger al próximo gobernador del Banco de Japón (BJ). Y así como sucede con las deliberaciones del Vaticano, la política, y no el debate doctrinal, es la que está apuntalando el proceso de toma de decisiones en Japón.

En diciembre pasado, el presidente del Partido Liberal Democrático (PLD), Shinzo Abe, recuperó para su partido el control del gobierno, después de más de tres años de ser oposición, y aseguró el puesto de primer ministro por segunda vez. A lo largo de su campaña, y desde que llegó al poder, Abe ha promovido una revitalización  radical de la economía japonesa, que acabaría con dos décadas de deflación e incertidumbre política y estratégica creciente.

Previendo un gobierno dirigido por el PLD (que tiene al Partido Nuevo Komeito, como socio minoritario de coalición), los mercados financieros comenzaron a desplazarse hacia un yen más débil. El mercado bursátil japonés también reaccionó favorablemente y ha subido casi 30% desde las elecciones.

Las tres principales medidas económicas de Abe, llamadas “Abenomics” (Abeconomía) por la prensa global, son conocidas en Japón como el enfoque de las tres flechas –en referencia al daimyo (señor feudal) del siglo XVI, Mori Motonari, quien tenía tres hijos. Un día Motonari le pidió a cada uno tirar una flecha y lo hicieron sin dificultad. Pero cuando les pidió lanzar tres  flechas, nadie pudo hacerlo. Habiendo demostrado que lo que es frágil por sí solo puede ser fuerte en grupo, Motonari instó a sus hijos a permanecer unidos.