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¿El último aterrizaje suave chino?

NEW HAVEN – Una vez más China ha desafiado a los negativistas. Su crecimiento económico se recuperó hasta llegar al 7,9 % en el último trimestre de 2012 –medio punto porcentual más que el aumento del 7,4 % del PBI registrado en el tercer trimestre. Este fue un aumento significativo luego de diez trimestres consecutivos de desaceleración, y marca el segundo aterrizaje suave de la economía china en poco menos de cuatro años.

A pesar de los comentarios sobre el próximo cambio para fomentar la demanda interna, China mantiene su fuerte dependencia de las exportaciones y la demanda externa para impulsar su crecimiento económico. No es coincidencia que sus últimas dos desaceleraciones ocurrieron poco después de las caídas en el crecimiento de sus dos mayores mercados extranjeros, Europa y Estados Unidos. Así como el aterrizaje suave a principios de 2009 ocurrió luego de una horrible crisis de manufactura estadounidense, este último fue posterior a la crisis de la deuda soberana europea.

China cuenta con muchas fuentes de fortaleza que le han permitido soportar los duros golpes externos de los últimos cuatro años. Una gran disponibilidad de ahorro (53 % del PBI) que opera como amortiguador y sus reservas en divisas ($3,3 billones) encabezan la lista. Además, a diferencia de Occidente, que ha usado la mayor parte de su munición política anticíclica, China ha mantenido un amplio margen para sus ajustes de la política fiscal y monetaria, según lo dicten las circunstancias. De igual forma, una poderosa dinámica de urbanización continúa brindando una sólida base para el elevado nivel de inversiones de la economía china, al tiempo que permite que los trabajadores rurales relativamente pobres aumenten sus ingresos con empleos mejor remunerados en las ciudades.

Sin embargo, esta puede ser la última vez que China escape de un shock externo sin que su  crecimiento se vea perjudicado. El primer ministro Wen Jiabao comentó esta posibilidad hace casi seis años, cuando dijo en marzo de 2007 que la aparentemente espectacular economía china se había tornado «inestable, desequilibrada, falta de coordinación y, en última instancia, insostenible».