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La capacidad de dirección americana en un mundo multipolar

LONDRES– Abandonar el centro de atención nunca es fácil. Los Estados Unidos, como muchas celebridadesentradas en años, estánesforzándose para compartir el escenario con nuevas caras, sobre todo China. Las próximas reuniones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, instituciones dominadas por los EE.UU. y sus aliados occidentales, brindan una oportunidad ideal para cambiar esa situación.

Los EE.UU. deben aceptar la realidad de que el mundo ha cambiado. Cuanto más tiempo persistan los EE.UU. con una actitud de negación, más perjudicarán sus intereses y su influencia mundial, que sigue siendo importante, aunque más limitada que antes.

El mundo ya no se atiene al orden estático de la Guerra Fría, con dos bloques encerrados en una confrontación declarada, pero cautelosa. Tampoco actúa conforme a la Pax Americana que imperó en el decenio posterior al desplome de la Unión Soviética, cuando los EE.UU. surgieron brevemente como la única superpotencia.

El mundo actual está regido por un orden multipolar, que surgió del ascenso de economías en desarrollo –y muy en particular China– como participantes importantes en el comercio y las finanzas. Ahora los EE.UU. –por no citar los demás países del G-7– deben competir y cooperar no sólo con China, sino también con la India, el Brasil y los demás mediante foros ampliados como el G-20.