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patten103_PeterCharlesworthLightRocketviaGettyImages_manholdingflagprotest Peter Charlesworth/LightRocket via Getty Images

Tiananmen inolvidable

LONDRES – En el mes de mayo de hace treinta años, estaba en Beijing en mi calidad de ministro de Desarrollo británico para la reunión anual del Banco Asiático de Desarrollo. Pero lo que tuvo lugar en ese encuentro –incluida la presencia por primera vez de una delegación de Taiwán- fue opacado por lo que estaba sucediendo en la ciudad. Y lo que sucedió en China en 1989 sigue resonando profundamente hoy, sobre todo en Hong Kong.

Se suponía que el gran acontecimiento en Beijing a fines de mayo de ese año sería una visita estatal del líder soviético, Mijail Gorbachov; las autoridades chinas estaban ávidas por mostrarle cómo un régimen comunista ordenado dirigía un gran país, en comparación con la disolución que ocurría en la Unión Soviética bajo la perestroika. Pero, como una gigantesca demostración inesperada de fuegos artificiales, ambas partes se toparon con una explosión casi festiva de ansias de libertad. 

Impulsada por manifestaciones estudiantiles, gran parte de la población de Beijing parecía salir a las calles para reclamar una mayor libertad y más responsabilidad democrática. La manifestación de poder popular se propagó a otras ciudades. Era exuberante y espontánea. Y nadie –ni el régimen ni los manifestantes- parecían saber qué hacer a continuación.

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