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El nuevo ritmo latino de China

El Presidente de China Hu Jintao acaba de regresar a casa después de su primer viaje a Latinoamérica a donde fue en busca de nuevas fuentes de insumos a largo plazo para la pujante economía de su país. Estos nuevos lazos le ofrecen a Latinoamérica y el Caribe tanto un nuevo mercado como un ejemplo de la forma en que una economía dinámica puede reducir la pobreza.

Pero Latinoamérica también debe estar en guardia. Si bien China puede ser un voraz importador de mercancías latinoamericanas, también es un competidor formidable. Tanto el sector público como el privado de toda la región deben tomar medidas inmediatas para encarar esta nueva competencia y buscar proyectos de cooperación con los chinos.

La gente común de América Latina apenas comienza a darse cuenta de la importancia de China como actor económico global. En efecto, hasta hace poco, la mayoría de la gente no se fijaba demasiado en China. Pero el rápido crecimiento de ese país, que contrasta con el estancamiento de las economías de América Latina, ha despertado a gobiernos y empresarios de toda la región.

Las comparaciones entre la economía de China y las de América Latina son impresionantes. El Banco Mundial estima que la pobreza extrema en China, calculada como un ingreso individual de un dólar al día, se ha reducido de alrededor de 500 millones de personas a principios de los ochenta a menos de 90 millones en 2000. Mientras tanto, las tasas de pobreza en América del Sur han permanecido relativamente constantes.