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El mal deudor de China

BEIJING – Antes de que estallara la crisis financiera global, los críticos de los desequilibrios económicos de China –su doble superávit, fiscal y económico —se concentraban principalmente en la mala asignación de recursos que sucede cuando los países pobres piden préstamos a los ricos a tasas de interés elevadas y se los conceden a tasas bajas. La gran ironía de la crisis financiera es que la situación ha empeorado, no mejorado.

En efecto, las reservas de divisas de China se enfrentan a un peligro triple: una caída del poder de compra del dólar, una disminución de los precios de los valores del gobierno de Estados Unidos y una posible inflación a largo plazo.

La mayor parte de los 2.3 mil millones de dólares en divisas extranjeras de China no tienen el objetivo de protegerse contra choques externos negativos, sino que son ahorro en forma de bonos de la Tesorería estadounidense. Por lo tanto, China necesita preservar el valor de sus ahorros.

Sin embargo, no cabe la menor duda de que a la larga el dólar se vendrá abajo –una depreciación que comenzó en abril de 2002 y, después de un breve intervalo, reinició en marzo de 2009. A menos que mejore la balanza comercial de la economía estadounidenses, el dólar caerá. Pero Estados Unidos no puede mejorar su balanza comercial a menos que el dólar caiga. Por lo tanto, al medir con el dólar como índice, las pérdidas de capital de las reservas de divisas chinas son inevitables.