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El milagro chino de crecimiento sin empleos

BEIJING – El primer ministro chino, Li Keqiang, señaló recientemente que la creación de empleos es un punto crucial del “objetivo último de crecimiento con estabilidad” de su país. Su comentario es de lo más acertado. De hecho, una de las características más impresionantes del ascenso de la economía china es que incluso en un contexto de crecimiento del PIB de dos dígitos, el empleo creció a una insignificante tasa anual promedio de 1.8% de 1978 a 2004. Los hogares, parece, no han recibido muchos de los beneficios del desarrollo económico en China.

La explicación superficial de la brecha entre el crecimiento del PIB y el aumento del empleo atribuye este resultado a la reestructuración de empresas estatales ineficientes (SOEs, por sus siglas en inglés), que contribuyó al desplome  del empleo en el sector público, de 112.6 millones a 67 millones entre 1995 y 2004. Sin embargo, hay una razón que es crucial: el sesgo chino hacia la industrialización. Durante mucho tiempo el gobierno chino ha considerado la industrialización como un aspecto clave del crecimiento. En la campaña “un Gran paso adelante” del dirigente Mao Zedong, los metales chatarra se fundían para satisfacer metas de producción de acero descontroladamente optimistas y así impulsar un rápido desarrollo industrial. Ahora, el gobierno promueve proyectos industriales y de infraestructura que mediante la promoción de la inversión y la generación de ingresos fiscales, permiten a la economía alcanzar metas de crecimiento ambiciosas pero ya reflexionadas.

El problema es que el sector de manufactura no contribuye en mucho a la creación de empleos, sobre todo porque el relativo alto crecimiento de la productividad  del sector –en promedio más de 10% anual en las dos últimas décadas– constriñe la demanda de más trabajadores. En contraste, el sector de servicios chino ha registrado solo alrededor de 5% de crecimiento anual de la productividad, y por ende, ha sido un motor mucho más efectivo de creación de empleos.

De hecho, el sector servicios es el responsable de una gran proporción en la creación de empleos en numerosas economías avanzadas. Aunque, si bien, 80% de la fuerza laboral estadounidense se concentró en las industrias del sector servicios en 2012, solo 36% de los trabajadores chinos trabajaron en el sector servicios. Para impulsar los empleos del sector servicios, el gobierno chino tiene que flexibilizar su marco normativo, disminuir las barreras de acceso en sectores de telecomunicaciones, entre otros, y fomentar la movilidad laboral.