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La ilusión china

NUEVA YORK – El manejo de China de su tipo de cambio fijo sigue teniendo en vilo a los mercados financieros globales. La incertidumbre actual acerca de la devaluación del renminbi genera temores de que las fuerzas deflacionarias barran los mercados emergentes y supongan un duro golpe a las economías desarrolladas, donde las tasas de interés están en cero o cerca de cero (por lo que no se pueden reducir más como defensa ante presiones deflacionarias externas). La situación de parálisis fiscal en Europa y Estados Unidos no hace más que elevar la sensación de inquietud.

Sin embargo, el actual arranque de ansiedad por el tipo de cambio no es en realidad más que un síntoma de que la transición china desde un crecimiento basado en las exportaciones a uno centrado en el consumo interno está sufriendo más problemas que lo esperado.

Para algunos, no ha habido mella en las visiones de las maravillas del capitalismo con características chinas. Están convencidos de que, tras más de tres décadas de crecimiento dirigido desde el estado, los líderes de China sabrán qué hacer para sortear cualquier tropiezo en su economía.

La irrealidad de los optimistas tiene su contrapeso en la de los partidarios de una economía basada en la oferta, que aplicarían terapia de choque al trepidante sector estatal chino e integrarían inmediatamente sus subdesarrollados mercados de capitales al turbulento sistema financiero global de hoy en día. Se trata de una receta profundamente peligrosa. El poder del mercado para transformar China no se manifestará en una economía estancada, donde ese tipo de medidas agravarían las fuerzas deflacionarias y generarían resultados calamitosos.