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Darle más voz a China

LONDRES – Hace unos días, cuando el Reino Unido anunció su decisión de integrarse como miembro fundador a la propuesta china de un Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), la prensa se hizo eco no tanto de la noticia cuanto de los roces que esto provocó en la relación bilateral con Estados Unidos.

La Casa Blanca emitió una declaración donde exhortaba al gobierno británico a “usar su voz en la defensa de la adopción de altos criterios de gobernanza” en dicha institución; y se citaron palabras de un alto cargo del gobierno estadounidense que acusó al Reino Unido de tener una actitud “de permanente condescendencia con China, que no es el mejor modo de relacionarse con una potencia en ascenso”. Pero en la práctica, la actitud equivocada es la de Estados Unidos.

El cortocircuito diplomático dio a la prensa británica una ocasión de airear las críticas de quienes piden una actitud más firme hacia China y piensan, por ejemplo, que el gobierno se equivocó al no apoyar más claramente las protestas prodemocracia del año pasado en Hong Kong y al mantener distancia del Dalai Lama (como parece que ocurrió) durante la visita del primer ministro David Cameron a China en 2013.

Ciertamente el Reino Unido debe defender sus puntos de vista; pero eso no implica adoptar una actitud de confrontación respecto de los asuntos internos chinos, sobre todo en el caso de Hong Kong, donde el Reino Unido perdió sus derechos al devolver la ciudad al control de China en 1997.