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China en movimiento

BEIJING – Se acabó el debate. Tras seis años de considerar las opciones, China se encuentra hoy firmemente comprometida a implementar una nueva estrategia de crecimiento. Al menos esa es la conclusión a la que pude llegar tras participar en el Foro del Desarrollo de China, que se lleva a cabo cada año y es ya desde hace tiempo su espacio de diálogo más importante con el resto del mundo.

Hubo pocas sorpresas sobre cuál sería la característica central de su estrategia: un cambio estructural del modelo de crecimiento, buscando equilibrar la economía con un énfasis en los servicios y los consumidores, además de las exportaciones e inversiones. Se trata de una transformación que refleja al mismo tiempo dosis de necesidad y planificación.

Es necesaria porque es poco probable que el crecimiento global, con su persistente desaceleración, sostenga la importante demanda de exportaciones chinas que ofrecía años atrás. Pero es también un cambio esencial, porque las nuevas autoridades de China parecen decididas a enfrentar una gran variedad de desequilibrios internos que amenazan el medio ambiente, aumentan la desigualdad de los ingresos y exacerban las disparidades regionales.

Y es además una iniciativa deliberada de las autoridades chinas para evitar la temida “trampa del ingreso medio”, es decir, la desaceleración a medio camino en el que han caído la mayoría de las economías emergentes cuando el ingreso per cápita supera el umbral de los $17.000 (en precios internacionales constantes). La sufren las economías en desarrollo que mantienen demasiado tiempo sus mismos modelos de crecimiento, y probablemente China llegue a ese umbral dentro de 3 a 5 años.