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La sobredosis de crédito de China

SHANGHÁI – Los días del crecimiento económico de dos dígitos en China terminaron. De hecho, se predice que la tasa de crecimiento anual, que viene rondando un 7,5% aproximadamente desde 2012, caerá a 7% este año -y probablemente baje aún más-. Esta es la "nueva normalidad" de China, caracterizada, según las autoridades chinas, por un crecimiento "de velocidad media a alta" (en lugar de velocidad alta). Pero tal vez incluso esto sea optimista.

En los dos últimos años, el crédito creció casi dos veces más rápido que el PIB, y el financiamiento social total creció aún a pasos más acelerados. Sin embargo, el crecimiento del PIB se desaceleró considerablemente -de un promedio anual del 10,2% en 2002-2011- lo que sugiere que China puede estar acercándose a un sendero de crecimiento de velocidad mediana a baja.

Una posible explicación para la divergencia entre el crecimiento del crédito y del PIB es que el crecimiento potencial ya cayó al 7%. Pero esa marcada caída del crecimiento potencial normalmente implica un freno poderoso, en forma de una sacudida externa o ajustes internos importantes. En circunstancias normales, la tasa de crecimiento potencial de una economía se ajusta de manera natural y gradual, conforme progresa el cambio estructural.

Por cierto, no existe ninguna evidencia definitiva de que la tasa de crecimiento potencial de China se haya derrumbado. China capeó la crisis económica global de 2008 mejor que cualquier otra economía emergente. Y aunque factores estructurales, como una población que envejece y una fuerza laboral que se achica, en efecto pueden minar el crecimiento potencial, sus efectos no son repentinos.