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Hechos destacables para una era dorada

SINGAPUR – ¿Las perspectivas para la estabilidad y la prosperidad global están mejorando o deteriorándose? En un contexto de esclarecimiento y progreso en algunas partes de mundo y de atavismo y estancamiento en otras, no es una pregunta sencilla. Pero podemos intentar entender mejor la situación si consideramos otras tres cuestiones.

La primera es si Estados Unidos recuperará o no su estatus de fuente de liderazgo moral. A pesar de sus errores, Estados Unidos efectivamente ofreció ese tipo de liderazgo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 cambiaron todo.

La furia de los norteamericanos luego de los atentados los llevó a respaldar políticas que en otro momento habrían sido consideradas inconcebibles. En nombre de la “guerra global contra el terrorismo”, toleraron la tortura, aceptaron –y hasta respaldaron- la invasión ilegal de Irak, y permitieron que civiles inocentes se convirtieran en daño colateral de los ataques con aviones mecánicos no tripulados.

Para restablecer el liderazgo moral de Estados Unidos, el presidente Barack Obama tiene que  cumplir con su retórica inicial –ejemplificada en sus discursos en Estambul y El Cairo al inicio de su presidencia- que revelaba una consideración genuina por los oprimidos. En 2007, durante su primera campaña presidencial, escribió que Estados Unidos “no puede ni retirarse del mundo ni intentar amedrentarlo hasta la sumisión. Debemos liderar el mundo, con nuestras acciones y con el ejemplo”.