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La brexit y la relación especial

NUEVA YORK – La decisión de continuar siendo parte de la Unión Europea obviamente está en manos del pueblo británico y sus representantes electos. Pero intereses adicionales a los británicos y europeos se verán afectados por el resultado, por lo que es tanto legítimo como apropiado que otras partes intervengan.

Déjenme entonces ejercer mi derecho como extranjero afectado por lo que ocurra para expresar una clara opinión: desde mi punto de vista (y el de muchos otros estadounidenses), la decisión del Reino Unido de abandonar la UE sería indeseable, de hecho, muy indeseable.

Soy consciente de la ironía que muchos seguramente notarán en esto, dado que la propia independencia de los Estados Unidos tuvo lugar cuando las colonias americanas se separaron de Gran Bretaña. Pero eso fue entonces y esto es ahora, y la salida del RU de Europa será motivo de lamentos y preocupaciones, en partes iguales, para su aliado más cercano.

Hay varias razones para esto. Uno de los motivos por los cuales EE. UU. valora tanto sus vínculos con el RU es por su papel en Europa. Gran Bretaña es importante no solo como socio bilateral, sino porque lo más habitual es que se pueda contar con ella para presentar y apoyar posiciones en Bruselas coherentes con —o, al menos no tan alejadas de— las estadounidenses.