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Bonos de deuda reestructurada para la zona del euro

WASHINGTON, D.C. – La opinión establecida actualmente sobre la zona del euro es la de que la crisis está superada: la intensa –y en muchos casos existencial – preocupación de un momento anterior de este año sobre el futuro de la moneda común ha quedado aplacada y ahora todo vuelve a estar controlado.

Pero no corresponde en nada a la realidad factual. Los mercados de bonos europeos están enviando de nuevo un mensaje escalofriante a las autoridades mundiales. Como los bonos de las naciones “periféricas” de la zona del euro siguen perdiendo valor, el riesgo de quiebras soberanas irlandesa, griega y portuguesa es mayor que nunca.

Es así, pese al plan de rescate combinado que la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo crearon para Grecia el pasado mes de mayo y pese al programa continuo de compra de bonos de los países periféricos de la UE por parte del BCE. Cuando faltan sólo unas semanas para sus reuniones anuales (a las que seguirá la cumbre del G-20 en Seúl en noviembre), el FMI está cediendo a las presiones para que aporte sumas cada vez mayores a la UE con condiciones cada vez más laxas.

De hecho, la retórica oficial ha vuelto a intentar persuadir a los mercados para que pasen por alto la realidad. Patrick Honohan, gobernador del Banco Central de Irlanda, ha calificado de “ridículos” (en el sentido de ridículamente altos) los tipos de interés de los bonos estatales irlandeses y los investigadores del FMI sostienen que la quiebra en Irlanda y en Grecia es “innecesaria, inconveniente e improbable”.