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Las dificultades de la guerra al narcotráfico en México

MÉXICO – El narcotráfico ha existido en México por décadas, pero no afectó seriamente la estabilidad del país ni provocó conflictos con Estados Unidos sino hasta mediados de los 80, cuando la cocaína colombiana comenzó a cruzar en grandes cantidades desde México al vecino del norte. Para ese entonces, las instituciones policiales mexicanas se encontraban en estado de descomposición, lo que las convertía en terreno fértil para la acción corruptora de los narcos. Y así ha ocurrido.

El desmantelamiento de los carteles de Cali y Medellín de Colombia en los años 90 creó un vacío que pudieron llenar los carteles mexicanos, consolidando su posición en el mapa del narcotráfico. Aún así, los niveles de violencia relacionada con drogas en México seguían siendo relativamente bajos en esos años.

Esta “paz de los traficantes” se puede entender por la política de tolerancia del gobierno mexicano, que buscó un grado de equilibrio entre los carteles de la droga y el estado, en términos de rutas de tráfico y los territorios infiltrados por los carteles.

Esta tregua secreta se mantuvo incluso después de las primeras elecciones abiertamente democráticas en el año 2000, cuando el Partido Revolucionario Institucional, que había gobernado por largo tiempo, perdió su supremacía. Hasta que el Presidente Vicente Fox ordenó medidas enérgicas contra el tráfico. A medida que los señores de la droga iban siendo arrestados, se iba destruyendo el equilibrio entre las mafias, preparando las condiciones para una guerra entre los carteles de Sinaloa y el Golfo –los dos más grandes- que ha generado un enorme nivel de violencia, así como ácidas protestas de Estados Unidos debido a los efectos del combate a los narcos a lo largo de la frontera.