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Ciegos en Gaza y Jerusalén

LONDRES – Pasé el Año Nuevo en Sydney, viendo los fuegos artificiales que daban la bienvenida al 2009 desde el simbólico puente. Las explosiones de esa noche en Gaza no tenían como objetivo divertir sino destruir a Hamas y desacreditarlo ante los palestinos.

Fue el recurso más reciente a una violencia terrible para resolver la forma de compartir en paz lo que a los cristianos aún les gusta llamar la Tierra Santa. Mahatma Gandhi criticaba la justificación bíblica de la venganza, “ojo por ojo, diente por diente”. Decía que si se aplicaba hasta sus últimas consecuencias todo el mundo se quedaría ciego. Y así ha resultado ser en Palestina e Israel. Ciegos en Gaza y ciegos en Jerusalén.

Mucho de lo que ha ocurrido era predecible. Han muerto más de 1,400 hombres, mujeres y niños y más de 4,000 han resultado heridos.

En primer lugar, Estados Unidos justificó el ataque de Israel y culpó de todo a Hamas, de la misma forma en que solía achacar toda la responsabilidad de cualquier cosa que saliera mal a Yaser Arafat y Fatah.