haass127_Andrew Harnik - PoolGetty Images_russiaUScyberattack Andrew Harnik/Pool/Getty Images

El nuevo Lejano Oeste

NUEVA YORK – Durante la Guerra Fría, las reuniones cumbre entre Estados Unidos y la Unión Soviética a menudo estuvieron dominadas por acuerdos para fijar límites a las armas nucleares y los sistemas construidos para lanzarlas. EE. UU. y Rusia aún discuten sobre estos temas, pero en su reunión reciente en Ginebra, los presidentes estadounidense, Joe Biden, y ruso, Vladímir Putin, se centraron en gran medida en cómo regular el comportamiento en un terreno distinto: el ciberespacio. Lo que está en juego es igual de importante.

Es fácil entender por qué: el ciberespacio e Internet son fundamentales para el funcionamiento de las economías, sociedades, sistemas políticos, fuerzas militares y casi todo lo demás en el mundo moderno, lo que convierte a la infraestructura digital en un objetivo tentador para quienes buscan causar trastornos y daños extraordinarios con un costo mínimo.

Además, tanto los actores estatales como los no estatales pueden llevar a cabo ciberataques y luego negar su responsabilidad, lo que aumenta la tentación de desarrollar y usar esas capacidades. Sabemos cuándo se lanza un misil y desde dónde, pero puede llevar mucho tiempo descubrir que hubo un ciberataque... y encontrar al responsable, más aún. Un proceso de responsabilización tan lento e incierto puede llevar a que la amenaza de represalias, fundamental para la disuasión, resulte imposible.

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