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Más allá del cese al fuego en Gaza

TEL AVIV – Finalmente se ha hecho realidad la tregua tan buscada entre Israel y Hamas en la Franja de Gaza. Llegar a esta situación inestable no ha sido fácil. Durante meses, personas sabias y responsables habían exhortado a Israel a que aceptara el cese al fuego propuesto por los líderes de Hamas en Gaza, pero el gobierno de Israel se había resistido obstinadamente, utilizando todo tipo de pretextos.

"Una tregua debilitará al Presidente palestino Abu Mazen", decían los funcionarios, como si la construcción de nuevos asentamientos israelíes en Jerusalén oriental y la negativa a desmantelar los anteriores asentamientos ilegales no lo hubieran debilitado ya. O, decían, "Hamas no reconoce al Estado de Israel", como si otros acuerdos de cese al fuego con los Estados árabes y la OLP en los últimos 60 años se hubieran basado en el reconocimiento de Israel y no en un principio ético sencillo que ha guiado a Israel durante muchos años, a saber, obtener una pausa en las hostilidades, para nosotros y nuestros enemigos.

Sin embargo, al final prevaleció la lógica sobre el escapismo y la duda, se firmó el cese al fuego y sólo debemos lamentar el tiempo que se perdió y el sufrimiento innecesario en ambos bandos.

En esta guerra, que lleva ya casi un siglo, es importante tener en mente un principio: los palestinos son los vecinos de Israel y vivirán a su lado para siempre. Por este simple hecho, las consideraciones militares son muy distintas de las que existen entre países lejanos. Los recuerdos de la sangre derramada, sea israelí o palestina, quedan vivos en la memoria de ambos pueblos. Un alto inmediato a las hostilidades es por lo tanto más importante que una "capitulación" quimérica a largo plazo.