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Más allá del debate sobre la pena de muerte

La decisión de China de ejecutar al jefe de su organismo regulador de los medicamentos ha reavivado el debate sobre la pena capital. Se trata de una cuestión muy antigua, que se remonta a Platón, quien en Las leyes vio la necesidad de castigar con la muerte a quienes cometieran crímenes atroces.

Los partidarios de la pena capital suelen formular tres argumentos para justificar la muerte sancionada por el Estado de quienes quitan la vida a otro. Primero, la antigua ley del "ojo por ojo y diente por diente". Según Inmmanuel Kant, no un gobernador de Texas, ningún otro "castigo puede satisfacer a la justicia".

El segundo es un argumento utilitario: la pena capital disuade a muchos criminales de cometer asesinatos. Además, matar a los asesinos previene la reincidencia: al salir de la cárcel, podrían volver a matar.

El tercer argumento también es utilitario, aunque de calidad inferior: el Estado ahorra dinero matando a asesinos, en lugar de mantenerlos toda la vida en la cárcel a expensas de la comunidad.