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Blues del rescate

NUEVA YORK – No hace falta ser un genio para darse cuenta de que el sistema financiero de Estados Unidos –de hecho, las finanzas globales- está en un estado de caos. Y ahora, después de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó el plan de rescate de 700.000 millones de dólares propuesto por la administración Bush, también resulta obvio que no existe un consenso sobre cómo repararlo.

Los problemas en la economía y el sistema financiero norteamericanos han sido evidentes durante años. Pero eso no impidió que los líderes de Estados Unidos recurrieran a las mismas personas que ayudaron a generar el caos, que no vieron los problemas hasta que estos nos llevaron al borde de otra Gran Depresión y que han estado saltando de un rescate a otro, para rescatarnos.

Mientras los mercados globales se hunden, el plan de rescate casi con certeza será sometido a otra votación en el Congreso. Allí pueden rescatar a Wall Street, ¿pero qué pasa con la economía? ¿Qué pasa con los contribuyentes, ya hostigados por déficits sin precedentes, y con facturas todavía pendientes de pago por una infraestructura en decadencia y dos guerras? En estas circunstancias, ¿ algún plan de rescate puede funcionar?

Sin duda, el plan de rescate que acaba de ser rechazado era mucho mejor de lo que propuso originariamente la administración Bush. Pero su enfoque básico siguió estando plagado de errores fundamentales. Primero, se basaba –una vez más- en una economía por goteo: de alguna manera, si se arrojaba suficiente dinero a Wall Street, éste gotearía hasta Main Street, beneficiando a los trabajadores y a los propietarios de viviendas. La economía por goteo casi nunca funciona y no es más factible que funcione esta vez.