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¿Las mujeres sauditas son las próximas?

LONDRES – La inesperada visibilidad y determinación de las mujeres en las revoluciones que se desarrollan en todo el mundo árabe –en Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Bahrain, Siria y otras partes- ayudaron a impulsar lo que se dio a conocer de diferentes maneras como el “despertar árabe” o la “primavera árabe”. Se produjeron cambios importantes en las mentes y en las vidas de las mujeres, lo que las ayudó a romper con los grilletes del pasado, y a exigir su libertad y dignidad.

Desde enero de 2011, imágenes de millones de mujeres manifestando junto a los hombres fueron transmitidas en todo el mundo por periodistas televisivos, publicadas en YouTube y reproducidas en las tapas de los periódicos.  Uno podía ver a mujeres de todas las condiciones sociales marchar con la esperanza de un futuro mejor, para ellas y para sus países.

Aparecían de manera prominente –elocuentes y francas, marchando diariamente, portando caricaturas de dictadores y reclamando a gritos un cambio democrático-. Caminaban, iban en autobús, viajaban en carros, hacían llamadas telefónicas y “tweeteaban” con sus compatriotas, motivadas en parte por las demandas sociales, pero, sobre todo, por sus propios derechos.

El contraste entre este espacio dinámico para una protesta abierta y Arabia Saudita no podría ser más marcado. Las mujeres sauditas viven en un sistema petrificado. Los rostros de la familia real están en todas partes; las caras de las mujeres están cubiertas por un velo, ocultas.