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Estados Unidos no debe bajar las barreras nucleares

Detener la proliferación de las armas nucleares ha llegado a ser la máxima prioridad de la agenda internacional a instancias del presidente Bush. Es irónico, por lo tanto, que el programa de desarrollo de armas nucleares de Estados Unidos pueda estar promoviendo justamente la proliferación que busca evitar, como lo explica la senadora estadounidense Dianne Feinstein.

Con la atención del mundo puesta en los debates sobre Iraq, la guerra contra el terrorismo y la doctrina de prevención unilateral de la administración Bush, el énfasis renovado del gobierno de Estados Unidos sobre la utilidad de las armas nucleares no ha recibido la atención que merece. Eso es desafortunado ya que la exploración, por parte de la administración Bush, de nuevos usos para las armas nucleares representa un cambio revolucionario en la política de seguridad nacional de los EU.

Hoy en día, el mundo se enfrenta a retos sin precedentes ante el nexo entre el terrorismo y las armas de destrucción masiva. Dadas las abiertas ambiciones nucleares de Corea del Norte y de Irán y una potencial carrera armamentista nuclear en el sur de Asia, es esencial que Estados Unidos adopte un papel de liderazgo, tanto de palabra como de obra, para reducir los riesgos y el papel de las armas nucleares en todo el mundo.

En vez de eso, la administración Bush parece estar decidida a hacer exactamente lo contrario. Muchas de sus acciones y gran parte de la retórica del gobierno de los EU podrían de hecho estar incrementando la amenaza nuclear en lugar de aumentar la seguridad mundial.