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La nueva hipocresía comercial de Estados Unidos

Mientras la actual “ronda de desarrollo” de las conversaciones sobre comercio avanza hacia sus instancias finales, resulta cada vez más evidente que no se cumplirá el objetivo de promover el desarrollo y que el sistema de comercio multilateral se verá minado. En ninguna parte esto queda tan claro como en una cláusula que supuestamente le da a los países menos desarrollados un acceso casi libre de derechos de aduana a los mercados de los países desarrollados.

Hace un año, los líderes de los países más ricos del mundo se comprometieron a aliviar la situación de los más pobres. En Doha, en noviembre de 2001, prometieron ofrecer algo más valioso que dinero: la oportunidad para los países pobres de vender sus productos y salir de la pobreza por sus propios medios. Con gran fanfarria, los países desarrollados, por un momento, parecieron estar cumpliendo con su promesa, cuando Europa prorrogó la iniciativa “Todo excepto armas” (EBA), según la cual abriría unilateralmente sus mercados a los países más pobres del mundo.

La apertura fue menor de lo que aparentaba. El diablo metió la cola, ya que muchos países menos desarrollados descubrieron que las complicadas reglas de origen de la iniciativa EBA, junto con las restricciones del ofertismo fiscal, implicaban que los países pobres tenían pocas posibilidades de exportar sus productos recientemente liberalizados.

El golpe de gracia, sin embargo, lo infligió el país más rico del mundo, Estados Unidos, que una vez más decidió demostrar su hipocresía. Estados Unidos ostensiblemente aceptó una apertura del 97% de sus mercados a los países más pobres. Los países en desarrollo estaban desilusionados con los resultados de la iniciativa EBA de Europa y Europa respondió comprometiéndose a afrontar al menos parte del problema que surge de las pruebas de las reglas de origen. La intención de Estados Unidos, por el contrario, era aparentar estar abriendo sus mercados, sin hacer nada por el estilo, porque esto supuestamente le permite a Estados Unidos seleccionar un 3% diferente para cada país. El resultado es lo que burlonamente se conoce como la iniciativa EBP: los países en desarrollo podrán exportar libremente todo excepto lo que producen. Pueden exportar motores de aviones, supercomputadoras, aviones, chips de computadoras de todo tipo –pero no textiles, productos agrícolas o alimentos procesados, los bienes que pueden producir y de hecho producen.