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Al ataque de los Derechos Especiales de Giro

SANTA BARBARA – La campaña del gobierno chino para que su moneda, el renminbi, sea incluida en los activos de reserva del Fondo Monetario Internacional parece estar al borde del éxito. La semana pasada, el personal del FMI recomendó formalmente incorporar al renminbi a la canasta de monedas que determina el valor de sus llamados Derechos Especiales de Giro (DEG).

La incorporación del renminbi a la canasta, que actualmente incluye el dólar estadounidense, el euro, la libra esterlina y el yen japonés, favorecería el prestigio de China. Más importante aún, potenciaría los esfuerzos del gobierno por internacionalizar el renminbi. Pero también sería un error. La decisión de recomendar la inclusión del renminbi, lejos de haber sido formulada en base a argumentos económicos sólidos, sólo se puede entender como una decisión política. Como tal, las consecuencias de largo plazo probablemente sean lamentables.

Desde un punto de vista estrictamente técnico, las calificaciones del renminbi para ser incluido en la canasta de DEG son cuestionables. Tradicionalmente, el FMI ha insistido en dos criterios: el país emisor de una moneda debe estar entre los principales exportadores del mundo y la moneda debe “utilizarse libremente” –debe ser utilizada y comercializada ampliamente.

Siendo el principal exportador del mundo, China claramente cumple con la primera condición. La segunda, sin embargo, quizá todavía esté más allá de su alcance. El renminbi no está en absoluto en la misma liga de las cuatro monedas esenciales de la canasta de DEG. En 2014, la moneda de China se ubicó en el séptimo puesto en las reservas de bancos centrales globales, en el octavo puesto en la emisión internacional de bonos y en el onceavo lugar en la comercialización global de monedas. Es más, el renminbi sigue siendo no convertible para la mayoría de las transacciones de capital, los mercados financieros de China son primitivos y las autoridades monetarias siguen fijando a diario los márgenes de negociación para el tipo de cambio.