0

Una doctrina de hitos para los Estados Unidos

LOS ÁNGELES.– Mientras los Estados Unidos tropiezan con sus desafíos económicos locales, la presión de los eventos mundiales no les da tregua. Pero la capacidad estadounidense para ocuparse de ellos ha cambiado. La debilidad fiscal limita su capacidad para actuar como policía mundial. A pesar derrocamiento casi sin costos del régimen de Gadafi, las prolongadas intervenciones estadounidenses en Afganistán e Irak han afectado severamente la tolerancia del público a una política exterior activa.

No obstante, los EE. UU. parecen destinados a continuar como el actor mundial más importante en el futuro inmediato. Pero se trata de un actor sin guión –carece de una guía estratégica comparable a la doctrina de contención de la Guerra Fría para priorizar sus políticas.

Sencillamente, las políticas ad hoc que guiaron las intervenciones en los Balcanes, Somalia, Asia Occidental y el Medio Oriente durante las últimas dos décadas no serán suficientes en esta nueva era de restricciones. Esto sugiere que los EE. UU. deben buscar una estrategia integral para disciplinar sus impulsos de embarcarse en sus guerras favoritas o participar en los esfuerzos de reconstrucción de otros países.

La Estrategia Nacional de Seguridad 2010 del presidente Barack Obama nutre amplias aspiraciones de política –«[a]hora debemos posicionar a los Estados Unidos como el adalid de los intereses mutuos entre los países y su gente»– pero no es suficiente como guía práctica. Sugiero una estrategia alternativa, una que ya forma parte de la historia estadounidense, aunque haya pasado desapercibida en gran medida. Pero explicitar lo implícito puede agudizar las decisiones de los EE. UU.