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"¿Por Qué?", se Cuestiona un Saudita

Un periodista que se encontraba de visita en el Reino de Arabia Saudita me preguntó por qué cinco de cada seis estudiantes que entrevistó en la Universidad del Rey Saud creen todavía que Al Qaeda no fue responsable de los ataques perpetrados el año pasado en Estados Unidos (EEUU), contra el World Trade Center y el Pentágono. Enfrentar esa pregunta me resulta cada vez más frustrante, porque ya me quedé sin explicaciones posibles.

Yo solía creer que la negación de la complicidad saudita en los ataques reflejaba nuestra angustia acerca de lo sucedido en ese lúgubre día. Alimenté la esperanza de que tendríamos el coraje para sobreponernos a nuestra aparente humillación y empezaríamos a investigar en lo profundo de nuestra psique nacional, formulando la gran pregunta: ¿por qué 15 de nuestros jóvenes atacaron a EEUU de una forma tan brutal?

Ahora no estamos más cerca de contestar esa pregunta de lo que estuvimos cuando ocurrió el ataque, porque ni siquiera tenemos el valor para preguntar. Si hubiéramos tenido más confianza en nosotros mismos y hubiéramos sido menos jactanciosos habríamos organizado un seminario tras otro para analizar lo sucedido, para entender las razones de ello y para planear un futuro sin tragedias similares. Después de todo, los aviones secuestrados por Osama bin Laden no sólo atacaron a Nueva York y a Washington, sino también al islam como fe y a los valores de tolerancia y coexistencia que predica.

Pero a pesar de las enormes proporciones de lo acontecido, seguimos en negación. Todavía nos aferramos a teorías de conspiración, incluso después de que bin Laden y sus colegas conspiradores fanfarronearon acerca de su gran "logro". Seguimos cerrando los ojos ante el hecho de que 19 jóvenes musulmanes decidieron dejar su hogar, dirigirse a lo que entendieron como yijad y volverse criminales.