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Una hoja de ruta para la paz que puede funcionar

En los días posteriores a la presentación de la llamada "hoja de ruta para la paz entre Israel y Palestina", estalló un nuevo ciclo de violencia entre las partes beligerantes. Los bombazos suicidas palestinos y los ataques israelíes en contra de los líderes enemigos se dieron con tal rapidez y ferocidad que se volvió imposible determinar quién estaba atacando y quién respondía a los ataques.

Por supuesto, también las recriminaciones comenzaron inmediatamente, y tanto israelíes como palestinos acusaban a sus rivales de estar destruyendo deliberadamente el proceso de paz. La verdad, como de costumbre, es más complicada, y entenderla nos ayudará a apreciar qué es lo que se necesita para alcanzar una paz verdadera.

Existen por lo menos cuatro bandos en este conflicto: israelíes moderados y extremistas y palestinos moderados y extremistas. Se dan interacciones estratégicas complicadas no sólo entre los israelíes y los palestinos, sino también al interior de ambos bandos.

Las posiciones extremistas son claras. Los extremistas palestinos juran que lucharán hasta destruir a Israel (a quien ven como una imposición colonial sobre el mundo islámico). Los israelíes extremistas juran que conservarán toda Cisjordania, sacando a los palestinos si es necesario. Para ellos, las fronteras de Israel anteriores a 1967, toda la ciudad de Jerusalén y Cisjordania son tierras que Dios le dio al pueblo judío. Los acuerdos de tierras a cambio de paz no serán satisfactorio para ninguno de los bandos.