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La paz del agua

PRAGA – La crisis financiera global está acaparando todos los titulares, pero no se debe permitir que resolverla distraiga la atención de otros asuntos vitales. En el Medio Oriente, por ejemplo, israelíes y palestinos –y muchos más en todo el mundo—comienzan a pensar que las negociaciones sobre el estatus permanente para determinar el futuro de Palestina no avanzan.

La situación puede ser más prometedora de lo que parece, pero no se puede negar que las esperanzas de que haya cambios verdaderos se han disipado desde que las pláticas recomenzaron hace dos años. Lamentablemente, esta pérdida de fe está estableciendo una dinámica que en sí misma inhibirá las concesiones que se requieren para alcanzar un acuerdo permanente.

Puesto que se avecina un estancamiento, es de importancia vital trabajar en aquellas áreas en las que las negociaciones intensivas tengan el potencial de producir resultados rápidos. El agua potable es una de ellas.

En todo el Medio Oriente el agua es una cuestión de seguridad. En efecto, actualmente se están reconociendo dos hechos importantes. En primer lugar, históricamente las naciones con reivindicaciones opuestas en relación con el agua han hallado formas de colaborar en lugar de luchar. Incluso durante los 60 años del conflicto en el valle del Jordán, el agua ha sido con más frecuencia fuente de cooperación que de conflicto.