La gran marcha junto a China

BEIJING – La reciente visita de cuatro días a China del vicepresidente de EE.UU. John Biden finalizó de manera auspiciosa. Él aseguró a los líderes chinos que Estados Unidos se compromete a honrar todas sus deudas, a pesar de la reciente reducción de su calificación crediticia; habló de manera entusiasta acerca de la interdependencia entre EEUU y China, y presentó a su nieta, quien ha estudiado chino durante varios años, como un futuro puente entre los dos países.

Sin embargo, detrás de las sonrisas y los brindis en los banquetes, serios problemas y lagunas de percepción continúan dividiendo a las dos grandes potencias del mundo.

Para empezar, siempre está presente un problema de actitud. Para aquellos que ven el ascenso de China desde una perspectiva negativa, este país es sencillamente cada vez más arrogante. Endurece su posición en sus disputas territoriales con Japón en el Mar Oriental de China, se muestra más firme con sus vecinos en el Mar Meridional de China, hizo gala de tener su propio avión caza durante la visita a China del ministro de defensa de EE.UU.; y, está enviando su primer portaaviones a mar abierto para que realice ejercicios de pruebas, lo que indica la posibilidad de que este país establezca bases navales en el Océano Índico. Incluso una contienda deportiva entre el equipo chino de baloncesto y el equipo visitante de EE.UU. se percibe como evidencia de la conducta agresiva de China.

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