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¿Una metamorfosis japonesa?

OSAKA – La arrolladora victoria obtenida ayer en las elecciones generales por el Partido Democrático del Japón (PDJ) acabó con el sistema dominado por un solo partido que el Partido Liberal Democrático (PLD), compuesto por multitud de tendencias diversas, ha controlado casi sin interrupción desde 1955. Durante gran parte del último decenio, no se consideró al PDJ una opción substitutiva viable del PLD, aunque parecían formar un seudosistema bipartidista. Veinte años después del fin de la Guerra Fría, el Japón va a tener por fin un sistema de gobierno posterior a la guerra fría.

Incluso ahora el público japonés sigue sin estar del todo convencido de la capacidad del PDJ para gobernar y se muestra escéptico ante sus prometedores programas de redistribución de la riqueza, que carecen de una financiación sólida. Además, el público sabe perfectamente que el PDJ está ideológicamente fragmentado y carece de una política exterior y de seguridad coherente y pragmática.

Aun así, el PDJ constituirá el próximo gobierno gracias a la indignación pública con el PLD. Durante los cuatro últimos años, el PLD ha demostrado ser totalmente indiferente a las cuestiones fundamentales que causaban preocupación al público: pensiones, desempleo y la deshilachada red de seguridad social. Además, el PLD se ha visto afectado por una sarta de escándalos menores y constantes torpezas. Que el PLD haya habido de nombrar a tres primeros ministros diferentes en el lapso de poco más de un año ha mostrado con claridad que el núcleo de poder del partido estaba deshecho.

Una vez en el poder, el PLJ tendrá que afrontar inmediatamente la enorme burocracia y a los mandarines atrincherados en sus puestos y que suelen sabotear todos los intentos de reforma administrativa que amenazan su poder e interesados creados. De hecho, inmediatamente después de las elecciones, se tiene que hacer el proyecto de presupuesto para el próximo año fiscal. Las cifras que se presentarán son el resultado de un largo proceso, en el que la burocracia consultaba estrechamente al PLD. De modo que, sin alterar el ciclo presupuestario normal, el PDJ no sólo se verá obligado a aplicar el presupuesto complementario preparado por el PLD, sino que, además, tampoco podrá librarse del presupuesto para el año próximo, que comprende políticas del PLD denunciadas por el PDJ.