0

Una lección de civismo global

ESTAMBUL - La realidad de la épica interdependencia del mundo es bien conocida. Hemos visto cómo la ingeniería financiera en los Estados Unidos puede determinar el crecimiento económico en cada rincón del planeta, las emisiones de dióxido de carbono de China terminan afectando las cosechas y el sustento de los habitantes de Vietnam, Bangladesh, las Maldivas y más allá, una epidemia en México amenaza el ritmo de la vida pública en los Estados Unidos, o las cenizas volcánicas de Islandia afectan los desplazamientos en toda Europa.

También estamos familiarizados con las dificultades inherentes a crear e implementar soluciones a los problemas globales desde los estados naciones, y hemos recurrido a dos modelos generales para enfrentar este problema. El primero está compuesto de una amplia gama de alianzas y soluciones ad hoc creativas.

Cuando los instrumentos de salud pública globales demostraron ser insuficientes, por ejemplo, creamos en Fondo Global contra la Tuberculosis, el SIDA y la Malaria. Cuando la Internet se volvió global, su administración se entregó a la ICANN, la Corporación de Internet para la asignación de nombres y números, que incluye en su gobierno las voces de usuarios de Internet individuales, lo que representa un importante cambio con respecto al multilateralismo intergubernamental.

Estados Unidos, como miembro más poderoso del sistema internacional, tiende a preferir enfoques ad hoc al gobierno global. Con sus vastos recursos y alianzas, las soluciones ad hoc le permiten beneficiar sus intereses de manera eficaz sin los impedimentos de reglas, usos y estructuras más duraderas.