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Un Credo Conservador Alemán

Hay pocos conceptos que son tan elásticos como el ``conservadurismo''. En uno de los límites del espectro de sus significados, se ha llegado a considerar (durante las dos últimas décadas) que el conservadurismo promueve demasiado una vida civil de avaricia y hurto. En el otro límite, en muchos países europeos el conservadurismo ha virado históricamente hasta un punto demasiado cercano al extremismo de derecha como para estar tranquilos. Hoy en día en Alemania, el conservadurismo se forjó en los fallos de la República de Weimar, experiencias desconocidas para los conservadores anglosajones. A esta historia se debe el tipo de conservadurismo practicado por la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la Unión Cristiana Social (CSU), las cuales se enfocan en la moderación y el balance, en la preservación y la innovación, y en gobernar el centro político de Alemania.

Puesto que habrá elecciones federales en Alemania el otoño que viene, mucho se dirá acerca de la naturaleza del conservadurismo alemán. Algunos, enfocados en el énfasis que Edmund Stoiber, candidato de la coalición CDU/CSU a la cancillería, pone en el éxito económico de Baviera, buscarán hacer que la coalición parezca peligrosamente matizada por el conservadurismo de mercado al estilo ``todo vale'' practicado en Estados Unidos. Otros, señalando el énfasis que los conservadores alemanes ponen en los valores sociales, dirán que somos estatalistas como los socialdemócratas. La verdad es mucho más compleja que esas fáciles comparaciones, lo que también la hace más duradera.

Las políticas de la CDU/CSUse basan, claro está, en la idea de libertad individual, pero creemos en un individualismo templado por la cultura occidental y por la tradición cristiana. Somos escépticos en cuanto al individualismo descontrolado pues somos conscientes de los pecados del hombre, pero también debido a nuestro profundo conocimiento de los defectos y las aberraciones históricas de la Alemania del siglo XX. Sin embargo, a pesar de tan arraigado escepticismo ante la naturaleza humana, creemos en el talento que tiene la humanidad para el progreso y la innovación, porque reconocemos la habilidad del hombre para corregir errores y equivocaciones.

Estas dos características, aunque parecen estar en conflicto y son sin duda diferentes a los valores de los conservadores estadounidenses y británicos, forman de cualquier manera una sana base para el pragmatismo realista y para esquivar la política ideológica, precisamente la política que Alemania necesita ahora. Lejos de pretender obligar a la gente a vivir de una cierta forma, los conservadores alemanes buscan una política que reconozca los límites; los del estado, los del mercado y los del individuo.