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Una Unión Arancelaria para los Balcanes

La caída de Milosevic no es la cura de las aflicciones políticas de los Balcanes; de hecho, incrementa la urgencia de resolverlas. Yugoslavia se ha desintegrado, pero la desintegración está incompleta. Fue en Yugoslavia en donde Vojislav Kostunica fue elegido presidente, pero su mandato se origina solamente del apoyo en Serbia. En Montenegro, el socio junior de Serbia en la Federación Yugoslava, la mayoría boicoteó la elección y los albaneses de Kosovo la ignoraron.

Pero fue Yugoslavia, cuyos cimientos son inestables, la que fue recientemente admitida en la Organización de las Naciones Unidas. Todavía hay una gran cantidad de problemas sin resolver: las relaciones entre Serbia y Montenegro y el estatus de Kosovo (por no mencionar Vojvodina, la provincia del norte de Serbia). Cualquier resolución, cualquier sugerencia de cambio, engendrará nuevos conflictos gracias a las polarizadas demandas de soberanía.

A pesar de lo tentador que pueda parecer resolver este rompecabezas definiendo nuevas fronteras o estableciendo nuevas entidades, este acertijo no puede desentrañarse en términos de soberanía. Esta solución tradicional sólo perpetuaría los problemas de los Balcanes. Es necesario tener un nuevo enfoque: la Unión Europea (UE) debería utilizar el prospecto de integración del Viejo Continente para promover la integración regional.

La UE podría funcionar como un imán para unificar más la región trayéndola, como un todo, más cerca de Europa. Esta idea tiene un gran atractivo para la gente de la zona, pero sólo la UE puede volverla realidad. Después de la intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en Kosovo, los líderes europeos adoptaron este punto de vista para tratar todo lo relacionado con los Balcanes. Esto fue consagrado por el Pacto para la Estabilidad firmado durante la Cumbre de Sarajevo en julio de 1999.