0

Un avance contra el hambre

NUEVA YORK – La crisis de hambre que sufre el mundo hoy nunca fue tan severa y requiere de medidas urgentes. Casi mil millones de personas están atrapadas en una situación de hambre crónica -quizá 100 millones más que hace dos años-. España está asumiendo el liderazgo global en la lucha contra el hambre invitando a los líderes mundiales a Madrid a fines de enero para avanzar más allá de las palabras y pasar a la acción. Con el liderazgo de España y la participación del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, varios gobiernos donantes están proponiendo aunar sus recursos financieros para que los agricultores más pobres del mundo puedan cultivar más alimentos y escapar de la trampa de la pobreza.

Los beneficios de parte de la ayuda de los donantes pueden ser considerables. Los agricultores campesinos en África, Haití y otras regiones empobrecidas hoy en día siembran sus cultivos sin el beneficio de las variedades de semillas de alto rendimiento y los fertilizantes. El resultado es un rendimiento de los granos (por ejemplo, maíz) que es aproximadamente un tercio menos de lo que se podría obtener con mejores insumos agrícolas. Los agricultores africanos producen alrededor de una tonelada de granos por hectárea, comparado con más de cuatro toneladas por hectárea en China, donde los agricultores utilizan fertilizantes en abundancia.

Los agricultores africanos saben que necesitan fertilizantes; sólo que no pueden pagarlos. Con la ayuda de los donantes, sí pueden. Estos agricultores entonces no sólo están en condiciones de alimentar a sus familias, sino que también pueden empezar a generar ingresos en el mercado y ahorrar para el futuro. Con un nivel creciente de ahorros en pocos años, los agricultores finalmente pueden calificar para un crédito o tener suficiente efectivo como para comprar por cuenta propia insumos vitalmente importantes.

Hoy existe un consenso generalizado sobre la necesidad de un mayor financiamiento de parte de los donantes para los pequeños agricultores (aquellos que tienen dos hectáreas o menos de tierra, o pastores empobrecidos), lo cual es especialmente urgente en África. El secretario general de la ONU lideró un grupo directivo el año pasado que determinó que la agricultura africana necesita alrededor de 8.000 millones de dólares por año en financiamiento de parte de los donantes -aproximadamente cuatro veces el total actual-, con un fuerte énfasis en mejores semillas, fertilizantes, sistemas de irrigación y capacitación extensiva.