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Libia iraquí

GINEBRA – Cuando la Libia posterior a la revolución mira hacia delante, el Iraq se cierne como un ejemplo peligroso. Después de cuarenta y dos años de dictadura, Libia, como el Iraq en 2003 después de la caída de Sadam Husein, necesita algo más que ilusiones para llegar a ser una democracia sólida. Necesita una construcción del Estado organizada en Trípoli… y formulación de políticas realistas en las capitales occidentales.

Las transiciones logradas dependen desde el comienzo de factores que siguen faltando gravemente en Libia: unos dirigentes relativamente cohesionados, una sociedad civil activa y unidad nacional. Sin ellos, casi con toda probabilidad Libia carecerá de equilibrio y, en gran medida como el Iraq de Sadam Husein, sufrirá las consecuencias de la persistente división política y del desorden y la inestabilidad civiles, además de diversas presiones geopolíticas múltiples.