Thursday, April 24, 2014
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¿Los pianistas nacen o se hacen?

LONDRES – El editor del periódico The Guardian, Alan Rusbridger, ha escrito un libro acerca de cómo él decidió tocar el piano 20 minutos al día. Dieciocho meses más tarde, tocó la terriblemente difícil Balada No. 1 en sol menor de Chopin frente a una audiencia de amigos que lo admiraron. ¿Podría cualquier persona haber hecho esto?, ¿o, se requiere de un talento especial?

El debate sobre si “se nace o se hace”  ha existido desde ya hace mucho tiempo. Se encuentra sin resolver porque la pregunta científica siempre se ha enredado con temas políticos. En términos generales, aquellos que enfatizaban las capacidades innatas fueron políticos conservadores; aquellos que hacían hincapié en las capacidades desarrolladas mediante la crianza fueron políticos radicales.

El filósofo del siglo XIX John Stuart Mill pertenecía a la escuela de “cualquiera puede hacerlo”. Estaba convencido de que sus logros no se debían de ninguna manera  a una herencia superior: cualquier persona con “salud e inteligencia normales”, quien hubiese sido sometido al sistema educativo de su padre – que incluyó aprender griego a la edad de tres años – podría haberse convertido en John Stuart Mill.

Mill fue parte del ataque liberal al privilegio aristocrático durante su siglo: los logros eran el resultado de la oportunidad, no del nacimiento. La práctica de las facultades (la educación) desencadena un potencial que de otra manera permanecería dormido.

Charles Darwin aparentemente anuló esta visión optimista de los posibles efectos beneficiosos de la crianza. Las especies evolucionan, dijo Darwin, a través de la “selección natural” –  la selección al azar, a través de la competencia, de las características biológicas favorables para la supervivencia en un mundo de recursos escasos. Herbert Spencer utilizó la frase “la supervivencia del más apto” para explicar cómo las sociedades evolucionan.

Los darwinistas sociales interpretaron la selección natural en el sentido de que cualquier esfuerzo humanitario para mejorar la condición de los pobres impediría el progreso de la raza humana al cargarla con demasiados zánganos. La sociedad gastaría sus escasos recursos en perdedores en vez de ganadores. Se ajustaba a la ideología de un tipo de capitalismo que se adscribía a la lucha sangrienta con “con uñas y dientes”.

De hecho, el darwinismo social proporcionó una justificación seudocientífica para la creencia estadounidense en el laissez-faire (con el hombre de negocios exitoso como la personificación de la supervivencia del más apto); para la eugenesia (el intento deliberado de criar individuos superiores, según el modelo de la cría de caballos, y evitar la “sobre-crianza” de los no aptos), y para las teorías raciales sumamente eugenésicas del nazismo.

En reacción a las tendencias asesinas del darwinismo social, la perspectiva de Mill llegó a ser dominante después de la Segunda Guerra Mundial tomando la forma de la democracia social. La acción del Estado para mejorar la alimentación, la educación, la salud y la vivienda permitirían que los pobres desarrollen todo su potencial. La competencia, como principio social, fue degradada a favor de la cooperación.

No se niegan las diferencias en las capacidades innatas (al menos por los perspicaces). Sin embargo, se consideró de manera acertada que existía una enorme cantidad de trabajo por hacer en cuanto a elevar los niveles promedio de rendimiento antes de comenzar a preocuparse acerca de que las políticas estuviesen promoviendo la supervivencia de los no aptos.

Posteriormente, el estado de ánimo comenzó a cambiar nuevamente. Se atacó a la socialdemocracia por penalizar a los exitosos y recompensar a los no exitosos. En el año 1976, el biólogo Richard Dawkins identificó la unidad de selección darwiniana como el “gen egoísta”. La historia evolutiva en aquel momento se redefinía como una batalla de genes para asegurar su supervivencia a través del tiempo por medio de mutaciones, mismas que crean individuos (fenotipos) que se encuentran mejor adaptados para transmitir sus genes. En el curso de la evolución, los fenotipos inferiores desaparecen.

Aunque no hubiese sido posible tener esta visión de la evolución antes del descubrimiento del ADN, no es casualidad que saltó a la fama en la era de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Sin duda, el gen egoísta debe ser “altruista” en la medida en que su supervivencia depende de la supervivencia del grupo de parentesco. Pero no tiene que ser tan altruista. Y, a pesar de que Dawkins  más tarde lamentó haber denominado a su gen con la palabra “egoísta” (él dice que “inmortal” hubiese sido una mejor denominación), su elección de adjetivo fue sin duda la que mejor se adaptó para maximizar las ventas de su libro en ese momento en particular.

Desde aquel entonces, nos hemos alejado de la apología del egoísmo, pero no hemos recuperado un lenguaje moral independiente. La nueva ortodoxia, adecuada para un mundo en el que la avaricia desenfrenada ha demostrado ser económicamente desastrosa, indica que la especie humana está genéticamente programada para ser moral, porque sólo actuando moralmente (cuidando de la supervivencia de los demás) puede asegurar su propia supervivencia a largo plazo.

La metáfora del cableado domina el lenguaje moral contemporáneo. Según el gran rabino del Reino Unido, Jonathan Sacks, las creencias religiosas son útiles para nuestra supervivencia, al inducirnos a actuar en maneras socialmente cooperativas: “Tenemos las neuronas espejo que nos llevan a sentir dolor cuando vemos el sufrimiento de los demás”, escribió recientemente (recently wrote). El respeto por los demás se “ubica en la corteza pre-frontal”. Y la religión “reconfigura nuestro tejido neuronal”. En pocas palabras: “lejos de refutar la religión, los neo-darwinistas nos han ayudado a entender por qué es importante”. Así que no tenemos que temer que la religión decline.

Los ateos pueden no estar de acuerdo. No obstante, esta es una afirmación extraordinaria cuando la hace un líder religioso porque pone a un lado la disyuntiva sobre la verdad o falsedad, o el valor ético de las creencias religiosas. O mejor dicho: todo ese cableado en la corteza pre-frontal debe ser ético, porque es bueno para la supervivencia. Pero, en ese caso, ¿qué valor ético hay en la supervivencia? ¿Tiene la continua supervivencia de la raza humana algún valor en sí misma, independientemente de lo que nosotros podamos llegar a lograr o crear?

Tenemos que rescatar la moralidad de las pretensiones de la ciencia. Tenemos que afirmar lo que los filósofos y profesores de religión en todo momento han afirmado: que hay algo que se llama la buena vida, que es distinto a la supervivencia, y a nuestra comprensión de dicha buena vida tiene que enseñarse en la misma forma que el padre de Mill le enseñó los elementos del libro Los Analíticos Posteriores de Aristóteles. Nuestra naturaleza nos puede predisponer a aprender, pero lo que aprendemos depende de la forma en la que nos crían.

Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.

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  1. CommentedAidan Kelly

    The piece is a good reminder of the evolution of human thought and awareness about who we are. The sentence "We need to rescue morality from the claims of science" should read "We need to rescue morality from the claims of science and religion". Religion is not morality when it is used to pit Person A against Person B or to exploit the trust of otherwise innocent persons.

  2. CommentedJ. T. G.

    Skidelsky posed the question "Does the continued survival of the human race have any value in itself, independent of what we achieve or create?"

    I pose the questions - is the earth a better place because humans evolved to what we are? would the earth be a better place if humans never evolved at all?

  3. Commentedradek tanski

    Mises said that ultimately democracy was about protecting the majority from the minority. Similarly in the finishing paragraph it seems that ethics needs some help to triumph against science and logic.

    So what is it that the dangerous minority in parallel with science and logic over ethics and morality has? And more importantly why does evolution see fit to make this minority so tenacious?

    Perhaps popular economists are pandering to the masses for possible political gains?

  4. CommentedFrank O'Callaghan

    "Social Darwinism" was never intellectually respectable. It always reeked of what it was: a pathetic excuse for communally destructive theft. Dawkins could hardly have called his work the "immortal" gene as his whole point was that most genetic units become extinct and those that survive do so by adapting.
    Science says nothing on morality- nor can it. Skidelsky is correct that there is something all recognize as the good life. The world has enough resources today to provide it for all. Failing to do so is criminal.

  5. CommentedProcyon Mukherjee

    I fully endorse what Vineet Bewtra has said on Mutual Aid and who can forget Kropotkin’s central argument, “The animal species, in which individual struggle has been reduced to its narrowest limits, and the practice of mutual aid has attained the greatest development, are invariably the most numerous, the most prosperous and the most open to further progress.”

    The world would have been a different place if Kropotkin’s theme could have progressed more amongst the people than the more insidious argument about selfish nature of our existence that go against the historicity of human progress that achieved more through cooperation than through the narrowness of plundering and pillaging for furthering self-appropriation and power. The vacuous nature of our understanding of what entails human skills, expertise and prowess, has the final test in the battle field where human endurance rests on the shoulders of fellow-brethrens who must collaborate seamlessly for survival; there can be no other better example that could refute or explain why survival is so innately associated with mutual aid.



  6. Commenteddonna jorgo

    human mind is complication IS HOW OTHERS UNDERSTANTED ..HOW YOU SAID ...PLAYING ORGAN MUSICE IS TALENT EVEN SOME ONE LEARN IN FACULTET THIS IS NOT THE SAME WITH ONE IS FENOMENAL ..BUT BECAUSE YOUR COLUMN HAVE OTHER SIDE OF MEANING i have to say again is ..how understanding ..TRY TO UNDERSTAND THE HUMAN MINDE (BETTER BEFFOR CONCLUTION WRITING)
    I AM NOT AGREE WITH YOUR ARTICLE ..

  7. CommentedVineet Bewtra

    The piece reminded me a lot about Kropotkin's Mutual Aid argument which I think has been overlooked by too many (especially among the market- or competition- ideologues, which did indeed include Thatcher et al).

    The call for rescuing morality from science seems nice in principle, but seems to be based on assuming a valued position for homo sapiens. If we work on the basis that nature is indifferent to which species survive or not, then there does not need to be an ethical value for survival - indeed, a norm-driven calling for something "superior" may then seem, well, self-indulgent for any species.

    Perhaps I misinterpret it, but Mutual Aid always seemed like showing why co-operation is also vitally important. That may seem instrumentalist, but I don't see why that takes away from the beauty or resonance (or normative value) of ethics, empathy or co-operation. Certainly co-operation needs to be brought back in to the tent - pure competition is not enough and seems like an evolutionarily-foolish strategy to use exclusively?

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