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Esos caprichosos fondos de riqueza soberana

NUEVA YORK – Hace dos años, los fondos de riqueza soberana (FRS) eran los cucos de las finanzas mundiales. Luego llegó la crisis financiera global, y las preocupaciones que inspiraban parecieron desvanecerse. Ahora que la crisis está cediendo, los temores por los FRS y su comportamiento están regresando.

A los FRS les gusta definirse a sí mismos como vehículos de inversión políticamente independientes y con una motivación comercial. Pero los últimos dos años han demostrado que, en una crisis, no son inmunes a las presiones políticas para que vuelvan a concentrar sus asignaciones de carteras en inversiones domésticas. Esta tendencia en tiempos de reveses económicos sugiere que los FRS no son los accionistas estables y de largo plazo de las firmas extranjeras que ellos (y algunos analistas) dicen que son.