Thursday, April 17, 2014
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El fin del hambre y la desnutrición

ROMA – De vez en cuando sucede algo que puede tener un impacto fundamental en la humanidad pero pasa prácticamente desapercibido en su momento. Un evento de estas características sucedió este diciembre en Roma. El Consejo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) decidió que su objetivo ya no debe ser simplemente reducir el hambre, sino directamente erradicar el hambre, la inseguridad alimentaria y la desnutrición. El siguiente paso será la confirmación de este cambio por la Conferencia de la FAO en junio de 2013, en la que participan todos los países miembros de la Organización.

Para muchos, este pequeño cambio de redacción puede parecer trivial. Los críticos también dirán que la adopción de una meta sin fijar una fecha para su logro es un gran sinsentido. Otros pueden decir incluso que la idea de erradicar el hambre no tiene sentido, ya que no tenemos los medios para hacerlo.

Durante los últimos 12 años, el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de reducir a la mitad el hambre para el año 2015 ha sido el principal motor de la reducción del hambre. La proporción de personas hambrientas en los países en desarrollo ha disminuido de manera significativa, del 23,2 por ciento en 1990-92 al 14,9 por ciento actual. Sin embargo, este descenso se debe más a un aumento de la población mundial que a la ligera reducción en el número real de personas hambrientas, desde aproximadamente 980 millones a 852 millones en la actualidad.

Un objetivo de "reducción a la mitad" tiene poco atractivo político e implícitamente condena a la mitad excluida a una vida al margen de la sociedad, expuesta a la enfermedad y la muerte prematura. Por el contrario, como ha demostrado la estrategia Hambre Cero de Brasil, la adopción de una meta absoluta de erradicación del hambre es un medio poderoso para galvanizar a los departamentos gubernamentales en una acción coordinada a gran escala y de movilizar a la sociedad en su conjunto en un verdadero esfuerzo nacional para poner fin a una de las mayores injusticias de nuestro tiempo.

Es muy cierto que cada vez será más difícil – aunque no imposible - satisfacer la creciente demanda mundial de alimentos y hacerlo de manera sostenible. Se debe producir más comida utilizando tecnologías que no dañen los recursos naturales que las futuras generaciones necesitarán para alimentarse, que no impulsen los procesos de cambio climático que tan gravemente afectan a los agricultores, y que no aceleren la desintegración del delicado tejido de la sociedad rural.

Pero el reto no es tan grande como a veces se presenta. La tasa de crecimiento de la población será mucho más lenta que en los últimos 50 años, hay mucho margen para reducir las grandes cantidades de alimentos que ahora se desperdician, y, es más, a medida que aumenten sus ingresos, se podrá persuadir a la gente para que adopte dietas más sanas y respetuosas con el medio ambiente que aquellas que se han adoptado en el mundo desarrollado. El doble lastre de la malnutrición –el hambre que coexiste con obesidad, diabetes y otras enfermedades relacionadas con la sobrealimentación- nos demuestra la importancia creciente de reequilibrar la dieta a nivel mundial.

No hay nada realmente nuevo en el compromiso con la erradicación del hambre. De hecho, la FAO fue creada en 1945 para alcanzar un mundo “libre de la necesidad” que, en palabras de sus fundadores, "significa derrotar al hambre y atender las necesidades básicas de una vida decente y digna".

Debido al temor generalizado en los años de la posguerra a la escasez mundial de alimentos, la atención de la FAO y de la comunidad internacional en su conjunto se centró principalmente en la producción de alimentos, enfoque que se mantuvo básicamente invariado en las siguientes décadas. El trabajo realizado dio buenos resultados: a pesar de un crecimiento asombroso de la población mundial de 2 500 millones en 1945 hasta 7 000 millones hoy en día, la disponibilidad de alimentos por persona ha aumentado en más de un 40 por ciento.

El problema es que el hambre persiste a gran escala, por lo que nuestro enfoque debe ahora cambiar para garantizar el acceso universal a una alimentación adecuada. Esto tiene que ser una prioridad absoluta para los gobiernos y un objetivo aceptado por la ciudadanía en su conjunto.

Romper el círculo vicioso del hambre y la desnutrición requiere complementar el enfoque en la agricultura y el desarrollo rural. (más del 70 por ciento de la población que sufre inseguridad alimentaria vive en las zonas rurales de los países en desarrollo) con la inversión en otros servicios sociales y políticas productivas, incluyendo transferencias financieras modestas, pero predecibles, para las familias más pobres. Con las políticas adecuadas, el incremento de la demanda de alimentos creada por estas transferencias, por los programas de comidas escolares y los suplementos nutricionales para las madres y los lactantes, pueden crear para los pequeños agricultores oportunidades de aumentar su producción y mejorar así sus medios de vida.

El pasado junio, el Secretario General de la ONU puso en marcha el Desafío Hambre Cero en la Conferencia Río +20 para el Desarrollo Sostenible. La FAO ha aceptado este reto y ha fijado sus miras formalmente en la erradicación del hambre. Tengo confianza en un aumento progresivo del número de gobiernos de nuestros países miembros que se comprometan a avanzar lo más rápidamente posible hacia la erradicación del hambre y la desnutrición dentro de sus fronteras, y a ayudar a otros países a hacer lo mismo.

Ha llegado el momento de que el mundo ponga su mira en la erradicación del hambre, de una vez por todas.

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  1. CommentedPhilip Palij

    We all know the eradication of the worlds hunger and malnutrition should be an overriding priority. Indeed this is the aspiration of choice for many well fed and relatively wealthy members of western AND eastern Societies. So why hasn't it happened?

    In order to eliminate the scourge of hunger and malnutrition you also have to eliminate their causes so lets look at just a few taken from the list developed at Global Concerns Classroom by Elizabeth Stolz - http://gccblogs.concernusa.org/2011/10/21/top-5-causes-of-hunger/


    Below is a list of the top five causes of world hunger:
    1. War and Conflict – It’s no coincidence that many of the world’s “conflict hot spots” are also the regions most ravaged by hunger. Imagine how difficult it is for a community stressed by violence, crumbling infrastructure, and fleeing refugees to support stable food systems. In many cases, a family whose life has been interrupted by war will see a drop in income and access to arable land. War and conflict drastically impact food supply and security.

    2. Weather and Climate Change – Natural disasters leave dramatic impact on the production of arable land. Between droughts, floods, and tropical storms, weather can be unpredictable and devastating. Although a natural disaster may strike quickly, its long-term damage can be unimaginable. In many developing countries, farmers depend on one small plot of land. If this land is destroyed by natural disaster, their source of food and livelihood is washed away with it.

    3. Agricultural Practices – In recent years, farmers have seen an increase in deforestation, desertification, soil erosion, and drought. Combined with overgrazing, over-cropping, and deforestation, the impact of poor agricultural practices can destroy arable land. By improving farming practices and increasing access to quality infrastructure, we can make huge strides in eliminating hunger.

    4. Population Growth – As the populations of countries rise, so too does the demand for food. Population growth has hit developing countries especially hard. Compounded with rising food prices, it’s becoming increasingly more difficult to match food production rates with population growth rates.

    5. Poverty – Like hunger, poverty is often a cyclical, structural crisis. In most cases, poverty and hunger go hand-in-hand. As a family sinks into poverty, they are forced to stretch their meagre income. As more money is spent on food, less money is available to spend on health care, savings, and education. Farmers may find themselves unable to purchase seeds, tools, or farming equipment. Poverty is a cause of hunger, but it is an effect as well.


    Getting to grips with these is a mammoth complex task and until you get the profiteers, war-mongers, arms-dealers, hoarders, greedy and corrupt politicians to adopt eradication of hunger and malnutrition as their motivating force as opposed to money, influence and power then you must deal with the symptoms and as we all know this is a never ending gravy train for politicians and professional office bound aid workers to make a career out of.

    My imperfect solution would be to create stability by educating at risk individuals and communities out of their poverty wherever possible. Teach communities self-help and kiss goodbye to vast addictive UN/US aid programs that deal with symptoms only.

    Recognising the total eradication of hunger and malnutrition as utopian pipe dream it is.

  2. CommentedGunnar Rundgren

    I certainly agree with this. The focus has been too much on technology in agriculture, while poverty and hunger has mainly other causes. Poverty is rather a cause for low production than the other way round (admittedly, it goes both ways to some extent). It is good that the FAO sees this clearly now. I assume the direct experience of the Director General in Brazil has contributed to this.

  3. CommentedWaleed Addas

    Eradicating hunger is a noble cause for humanity. But it will not be an easy task to achieve unless society learns how to eradicate its waste (including waste in food) and the consumerism-driven life. But societies may not be able to learn as quickly or change their habits. So can we have somesort of a country 'food-waste' index that could be monitored and later to 'tax those societies' that are the greatest food wasters. These virtual global 'UN taxes' could then be translated into ODA-equivalent amounts to be augmented (i.e. added to the ODA allocation by the wasting country) and then passed to the developing country to design sustainable projects that will add to the food security of the poor. Mr. da Silva will need all the help he can get.

  4. Commentedde Lafayette

    It may seem silly, but I consider the US a "developing country", but not in the economic sense.

    It needs to develop a culture - rather than fixate upon money, power, guns and eating oneself into the oblivion of obesity.

    No doubt, it is one of the richest countries in the world in terms of GDP per person. But in terms of culture? It finds itself in an arid desert.

    But what IS culture? Consider the dictionary definition: The qualities of a society that arises from a concern for what is regarded as excellent in arts, letters, manners, scholarly pursuits, etc.

    Excellence in the arts? Batman? In letters? Of the 28 or so writers listed as the Most Influential, only a few are alive. In manners? Come on ...

    In scholarly pursuits? Well, there is a great deal of activity at many of America's finest academic institutions - but rarely does the work play out into the rest of society to any great extent.

    Jack 'n Jill Sixpack are still the American model when it comes to defining a middle-class existence.

    And it is the fault of whom?

    I suggest it is the overwhelming influence of the BoobTube - that leveler to the Most Common Denominator at the very bottom of human interest. Such as sports, hell-bent Hollywood drama, hotdog eating contests, political fanaticism and a fixation upon whatever depicts obtaining a great deal of money very quickly.

    Money cannot buy society happiness. Or cultural attributes that are shared commonly. Most common of all those attributes being a sense of Social Justice that allows all to live decently – so fixated is it on “winning” and individual achievement.

    The dumbing-down of America continues apace.

  5. CommentedFrank O'Callaghan

    The most important writing in a very long time.

    We live on a planet where this eradication of hunger is immediately possible. We should do this in a sustainable and fair manner. José Graziano da Silva has made a great statement here.

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