Tuesday, September 16, 2014
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Para adoptar el desarrollo sostenible

HELSINKI/JOHANNESBURGO – El mundo sigue una vía insostenible y debe urgentemente avanzar por un rumbo diferente, que incluya las preocupaciones por la equidad y por el medio ambiente en las actividades económicas generales. Para ello, debemos poner en práctica ahora el desarrollo sostenible, no a pesar de la crisis, sino por ella.

Actualmente, nuestros imperativos son muchos. Las economías se tambalean, los ecosistemas están asediados y la desigualdad –dentro de los países y entre ellos– está aumentando desmesuradamente. Vistos en conjunto, son síntomas que comparten una causa principal: los intereses especulativos y con frecuencia estrechos de miras han substituido a los intereses comunes, las responsabilidades comunes y el sentido común.

Como copresidentes que somos del Grupo de alto nivel de las Naciones Unidas sobre la sostenibilidad mundial, el Secretario General de las NN.UU., Ban Ki-moon, nos ha pedido que colaboremos con veinte de los más eminentes dirigentes del mundo para que abordemos estas cuestiones. Nuestra tarea está clara: hacer propuestas sobre cómo ofrecer mayores oportunidades a más personas y con menos consecuencias para nuestro planeta.

Hace un cuarto de siglo, en el informe Bruntland, que llevaba el nombre de la Primera Ministra de Noruega Gro Bruntland, se pidió un nuevo paradigma de desarrollo sostenible. En él se declaraba que el crecimiento económico duradero, la igualdad social y la sostenibilidad medioambiental son interdependientes. El bienestar humano depende de su integración,

Estamos convencidos no sólo de que esa concepción es sólida, sino también de que resulta más pertinente que nunca. Ahora tenemos que poner en práctica la teoría incorporando el desarrollo sostenible en las actividades económicas generales y expresando con claridad los costos de la acción –y la inacción– actualmente y en el futuro.

En 2030, con el aumento de la población humana y de sus afanes, el mundo necesitará al menos un 50 por ciento más de alimentos, un 45 por ciento más de energía y un 30 por ciento más de agua. Nuestro planeta se está acercando a puntos de inflexión determinados científicamente o incluso superándolos, lo que tiene consecuencias graves para la gestión de los bienes mundiales comunes y para reducir la pobreza: para que los países en desarrollo hagan realidad sus legítimas aspiraciones de crecimiento, necesitaran más tiempo, además de más apoyo financiero y tecnológico, con miras a hacer la transición a la sostenibilidad.

Sin embargo, seguimos siendo optimistas. La democracia representativa es actualmente la forma predominante de gobierno en el mundo. Los avances de la ciencia nos han brindado una mejor comprensión del clima y los riesgos para el ecosistema. Miles de millones de personas están conectadas por tecnologías que han vuelto más pequeño el mundo y han ampliado la idea de una vecindad mundial. Creemos que podemos acopiar el talento y la voluntad para elegir nuestro futuro, en lugar de lo contrario.

El riesgo mayor radica en la continuación de nuestra vía actual. En 2030, un niño nacido este año llegará a la mayoría de edad. No podemos hipotecar su futuro para pagar una forma de vida intrínsecamente insostenible e injusta.

Así, pues, ¿cómo hemos de comenzar a afrontar el inmenso imperativo de reorganizar nuestra economía mundial, preservar el medio ambiente y ofrecer mayores oportunidades y equidad, incluida la igualdad entre los sexos, para todos? El informe del Gupo de alto nivel, Una población resistente, un planeta resistente, ofrece propuestas.

En primer lugar, tenemos que fijar el valor y el precio de lo que importa. El mercado debe reflejar todos los costos ecológicos y humanos de las decisiones económicas y establecer señales de precios que vuelvan transparentes las consecuencias de la acción… y de la inacción. La contaminación –incluidas las emisiones de carbono– no debe seguir siendo gratuita. Se deben volver transparentes las subvenciones que distorsionan el comercio y los pecios y suprimir progresivamente las relativas a los combustibles fósiles de aquí a 2020. También debemos crear formas nuevas de calibrar el desarrollo, además de mediante el PIB, y proponer un nuevo índice de desarrollo sostenible de aquí a 2014.

En segundo lugar, debemos colocar la ciencia en el centro de la sostenibilidad. Vivimos en una era de repercusiones humanas sin precedentes en el planeta, acompañadas de un cambio tecnológico sin precedentes. La ciencia debe indicar la vía para una adopción de políticas más informada e integrada, incluidas las relativas al cambio climático, la diversidad biológica, la gestión de los océanos y las costas, las escaseces de agua y alimentos y los “límites” planetarios (los umbrales científicos que determinen un “espacio seguro de actuación” para la Humanidad). Para que se vea el panorama general, proponemos unas perspectivas de la sostenibilidad mundial que integren el conocimiento en todos los sectores y las instituciones.

En tercer lugar, tenemos que ofrecer incentivos para que se adopte la perspectiva a largo plazo. La tiranía de la urgencia nunca es más absoluta que durante los tiempos difíciles. Debemos situar el pensamiento a largo plazo por encima de las exigencias a corto plazo, tanto en el mercado como en el ámbito electoral.

Se deben utilizar estratégicamente unos fondos públicos limitados para desencadenar unas corrientes mayores de inversión privada, compartir los riesgos y aumentar el acceso a los elementos básicos de la prosperidad, incluidos los servicios energéticos modernos. Los objetivos de desarrollo del Milenio de las NN.UU., encaminados, entre otras cosas, a reducir a la mitad la pobreza mundial de aquí a 2015, nos han resultado útiles. Los gobiernos deben formular un conjunto de objetivos de desarrollo sostenible universalmente aplicables a partir de 2015 que puedan galvanizar la adopción de medidas a largo plazo, independientemente de los ciclos electorales.

En cuarto lugar, debemos prepararnos para una travesía accidentada, porque el clima extremo, la escasez de recursos y la inestabilidad de los precios han llegado a ser la “nueva normalidad”. Debemos fortalecer nuestra capacidad de resistencia fomentando la reducción de los riesgos de desastre y la adaptación a ellos y redes de seguridad sólidas para los más vulnerables. Se trata de una inversión en nuestro futuro común.

En quinto lugar, reviste importancia decisiva la equidad y la oportunidad. La desigualdad y la exclusión de las mujeres, los jóvenes y los pobres socavan el crecimiento mundial y amenazan con desbaratar el pacto entre la sociedad y sus instituciones. La emancipación de las mujeres puede rendir beneficios enormes, entre otras cosas para la economía mundial.

La tarea de velar por que los países en desarrollo dispongan del tiempo –y el apoyo financiero y tecnológico– para hacer la transición al desarrollo sostenible beneficia en última instancia a todos. El fomento de la equidad y la eliminación de la exclusión es lo que más oportuno y lo más inteligente en pro de una prosperidad y una estabilidad duraderas.

Ningún grupo de expertos, incluido el nuestro, tiene respuestas para todos los problemas, pero, si cooperamos todos, podemos contribuir a dirigir nuestro mundo por un rumbo más seguro, equitativo y próspero. Hacemos un llamamiento a los dirigentes de todos lo sectores de la sociedad para que se nos unan. La necesidad es urgente; la oportunidad, inmensa. No la desaprovechemos.

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  1. CommentedGabriel Nagy

    On the way towards achieving some sort of “sustainable” development -a concept that is commonplace nowadays, many forget how we got here and that not all countries, regions and cities are at the same level in the development process.
    There is more at stake in evolution than just preserving the world’s economic growth and the ‘developed’ world privileges (accumulated through hundreds of years of exploitation and colonization). If we are to preserve life, which is what at the end matters, it is necessary to continue evolving, learning from the experience and adapting accordingly. Challenges remain the same: survival, equity, opportunity -within our means, respects for others and reverence for the environment. There is no master plan, Holy Grail, or Nirvana. Time, experience and geography shape the world’s regions, nations and cities making them different and unique. Only a detailed study of history, fact finding research and a sound analysis could provide some light for adaptation but no expert panel has all the answers.

  2. CommentedProcyon Mukherjee

    I cannot agree more on the pricing of opportunities that must have a fair deal for the community at large and not be priced based on market forces only that distort reality as a core strategy; it may seem utopian but utopia got the better off stark reality that brought the semblance of balance in an otherwise partisan terrain that brought the moral divide between distortion of reality and that which is common good. For common good to triumph we must end the nexus between seekers of market distortion and those who provide all forms of credit to them.

    Procyon Mukherjee

  3. CommentedZsolt Hermann

    I agree with all the suggestions.

    There is only one thing missing: motivation.

    Our inherent nature revolves around ourselves, we always think about our own well being, our own health, our own profit first, and then if we still have some surplus we might share it with others.

    There is nothing we can blame here this is how we are born.

    So if this is the case why would those who still has much, and now fear they might not have that much later on start sharing with others?

    This would go against human nature!

    Until we truly understand what it means living in a global world, that we are in such an integral interdependent system that I cannot succeed, cannot prosper, cannot survive unless the whole network is healthy, and that for any calculation and action I have to take the whole system into consideration before my own needs simply because otherwise I do not get my fulfillment, we will not change.

    Then we will just continue with the superficial adjustment within the same box, within the same paradigm no achieving anything but exhausting our last resources.

    We need to start such a global, integral education program that could make it absolutely clear to each and every human being that unless we work together, in complete mutuality and equality none of us will be able to create a sustainable future for ourselves, and we risk extinction not in some faraway future but within our lifetime.

    If Humanity starts working as a single, united organism, like cells and organs of a healthy body we have unlimited potential and we can truly control reality, if we behave like cancer cells like today, we will destroy everything.

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