Tuesday, October 21, 2014
0

Rusia y Occidente después de Irak

La invasión de Irak, encabezada por EEUU, puso en cuestión la eficacia del sistema internacional actual. Si bien es probable que EEUU no logre todas sus metas en Irak, es claro que la guerra ha confirmado y fortalecido su supremacía global. ¿Cómo debería responder Rusia? ¿Dónde descansan sus intereses y que tipos de política deberían seguir sus gobernantes? En particular, ¿cómo se debería posicionar Rusia ante la incipiente rivalidad entre Europa y Estados Unidos?

La crisis iraquí reveló profundas diferencias entre EEUU y Europa occidental en materias de cultura política, ética, visión de la política internacional y el papel de la fuerza militar. Es difícil que estas diferencias rompan la alianza trasatlántica básica, construida sobre valores e intereses comunes, pero necesariamente ponen de relieve elementos de competencia, incluida la competencia por Rusia.

La guerra de Irak también ha revelado el estado crítico de las políticas exterior y de defensa de la Unión Europea. Es obvio que los intentos por hacer que Europa hablara con una sola voz fracasaron. A la luz de las incluso mayores diferencias que surgirán tras la ampliación, no es probable que estos intentos tengan éxito en el futuro. Más aún, a medida que se intensifique la confrontación con EEUU, Washington probablemente actuará para impedir toda tendencia hacia la unificación de la política exterior y de defensa de la UE. Sin una política común, la UE y sus miembros líderes seguirán en las segundas ligas del protagonismo mundial en el futuro próximo.

En este contexto, fue un error el que Rusia se alineara tan fuertemente con Francia y Alemania contra EEUU. No fue tan malo como durante la época soviética, cuando solíamos ponernos en el bando del Tercer Mundo contra EEUU y Europa. Pero incluso alinéandose con ambos países, no se benefició el interés de largo plazo de Rusia.

Francia estaba persiguiendo su propio objetivo gaullista de fortalecer el prestigio nacional francés, dañando o incluso humillando a EEUU. El canciller alemán tampoco estaba motivado por objetivos europeos, sino que asumió una postura antibelicista sobre Irak para enfrentar sus propios problemas internos: la debilidad de su gobierno y los sentimientos pacifistas de la mayoría de los alemanes.

La lucha por preservar los vestigios de una grandeza pasada puede ser un objetivo que valga la pena; quizás Francia, un país más rico que Rusia, puede permitirse tener estas metas. ¿Pero realmente desean los rusos halagar su vanidad a costa de los intereses de largo plazo de nuestro país, económicamente devastado? Rusia tampoco necesita sumarse a las filas del pacifismo por consideraciones políticas internas, ya que en mi país no existe el movimiento pacifista.

Una meta de la política exterior europea siempre ha sido evitar un acercamiento excesivo entre Rusia y EEUU. Sin embargo, las buenas relaciones ruso-estadounidenses podrían fortalecer a ambos países y especialmente a Rusia. Algunos rusos, izquierdistas tradicionales y burócratas corruptos que le temen a un sistema más abierto, son proclives a una retórica antiestadounidense. Pero el antiamericanismo es simplemente irracional para Rusia, que sólo tiene las de ganar en una alianza con el líder político y económico del mundo.

Por supuesto, las buenas relaciones con Europa son una prioridad para nosotros, especialmente los vínculos económicos, los contactos humanos y las interacciones sociales. Rusia también se beneficiará de una participación activa en política exterior con los miembros líderes de la UE. Pero una alianza estratégica con la UE en materia de políticas exterior y de seguridad sigue siendo una idea ineficaz y poco realista. Lo más probable es que Europa continúe debilitándose, más que fortaleciéndose, en este ámbito. Por esta razón Europa será inevitablemente una prioridad menor si Rusia se las arregla para recuperar y mantener relaciones especiales con EEUU.

Rusia también podría jugar el papel de un "integrador trasatlántico" que medie entre los varios conflictos y diferencias de la comunidad atlántica tradicional. Obviamente, estamos mejor preparados para este papel que Polonia, por ejemplo, que también está tratando de jugarlo. Quizás Rusia podría también hacer de puente con respecto a China e India, países con los que deberíamos estrechar al máximo las relaciones.

Pero unas relaciones cercanas con EEUU no significan que Rusia deba desatender sus propios intereses, tanto políticos y económicos. En el contexto de Irak, por ejemplo, Rusia debe apoyar de manera constructiva las iniciativas de reconstrucción, incluso cuando (como ha sido hasta ahora) no se ha pedido su participación. Pero al tiempo que apoya al nuevo gobierno iraquí, Rusia no debería romper los contactos, si todavía existen, con miembros moderados del partido Baath, muchos de los cuales pronto pueden volver al poder. A fin de cuentas, Irak tiene pocas otras elites en las cuales confiar, de modo muy parecido a como Rusia carecía de una elite no comunista después de 1991.

En caso de que surja la posibilidad, Rusia debería participar en las operaciones de pacificación y reconstrucción de Irak, en lugar de tratar de poner palos en las ruedas de Washington. De hecho, a diferencia de Kosovo, en donde no tenemos intereses serios y de cuyas tareas pacificadoras deberíamos retirarnos, Rusia puede ganar y perder mucho en Irak. Tenemos intereses que proteger, los más importantes de los cuales son económicos: la recuperación de lo que Irak le adeuda a Rusia, el desarrollo de pozos petroleros (que ya había sido acordado mediante contratos), la restauración de la infraestructura pública.

De modo más general, Rusia debe jugar la carta del petróleo, que todavía es una mano potente en las relaciones intrenacionales, especialmente a la luz de una desestabilización de largo plazo en el Oriente Próximo. Rusia recibirá grandes ingresos por el petróleo, por varias décadas, y también puede jugar el papel de un "estabilizador de la energía" que será importante para mantener la paz mundial. El uso sensato de los recursos petroleros no sólo porporcionará una base de largo plazo para la modernización de Rusia, sino que también aumentará su influencia geopolítica.

Hide Comments Hide Comments Read Comments (0)

Please login or register to post a comment

Featured