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Los pogroms anticristianos en Iraq

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2006-09-29

El mundo está temeroso de que el conflicto en Iraq se esté convirtiendo en una guerra civil entre chiítas, sunitas y kurdos. Pero en esta guerra que se cierne de todos contra todos, la que está en riesgo de aniquilación es la pequeña comunidad de cristianos asirios.

Las comunidades cristianas de Iraq son de las más antiguas del mundo y practican su fe en Mesopotamia casi desde la época de Cristo. Por ejemplo, la fundación de la Iglesia Apostólica Asiria tiene sus orígenes en el año 34 y San Pedro. Del mismo modo, la Iglesia Asiria de Oriente en el año 33 y Santo Tomás. El arameo, que muchos cristianos iraquíes todavía hablan, era la lengua de esos apóstoles –y la de Cristo.

Cuando los dirigentes musulmanes los toleraban, los cristianos asirios contribuyeron en mucho a las sociedades en las que vivían. Sus pensadores ayudaron a establecer la “edad de oro”del mundo árabe por medio de la traducción del griego y el siriaco al árabe de obras muy importantes. Pero en los tiempos recientes tal tolerancia apenas existe. Durante el genocidio armenio de 1914-1918, 750,000 asirios –aproximadamente dos terceras partes de su totalidad en esa época- fueron masacrados por los turcos otomanos con la ayuda de los kurdos.

Bajo la monarquía hachemita iraquí, los asirios fueron objeto de persecución por cooperar con los ingleses durante la Primera Guerra Mundial. Muchos huyeron hacia Occidente, entre ellos el Patriarca de la Iglesia. Durante las guerras de Sadam con los kurdos, se destruyeron cientos de poblaciones asirias, sus habitantes se quedaron sin hogar y decenas de iglesias antiguas fueron bombardeadas. Se prohibió la enseñanza del idioma siriaco y se obligó a los asirios a poner a sus hijos nombres árabes en un intento por socavar su identidad cristiana. Quines querían obtener empleos en el gobierno tenían que manifestar un origen étnico árabe.

En 1987, el censo iraquí contabilizó 1.4 millones de cristianos. Actualmente, sólo siguen en el país aproximadamente de 600,000 a 800,000, la mayoría de ellos en la llanura de Nínive. Unos 60,000, o tal vez más, han huido desde que comenzó la insurgencia posterior a la invasión de 2003 encabezada por Estados Unidos. Su éxodo se aceleró en agosto de 2004 después del inicio de los ataques terroristas en contra de las iglesias cristianas por parte de los islamistas que los acusan de colaborar con los aliados en virtud de su fe.

Un informe reciente de la ONU dice que las minorías religiosas en Iraq “se han convertido en víctimas regulares de la discriminación, hostigamiento y, algunas veces, persecución, con incidentes que van desde la intimidación hasta el asesinato” y que “parece que se ataca particularmente a los miembros de la minoría cristiana”.

En efecto, hay informes generalizados sobre cristianos que huyen del país porque se amenaza a sus mujeres debido a que no adoptan los estrictos códigos islámicos del vestir. Se dice que se ha lanzado ácido al rostro de las mujeres cristianas. Algunas han sido asesinadas por vestir pantalones de mezclilla o por no usar el velo islámico.

Este tipo de violencia es especialmente grave en los alrededores de Mosul. Las altas autoridades del clero del lugar sostienen que los sacerdotes en Iraq ya no pueden vestir sus hábitos sacerdotales en público por miedo a ser atacados por los islamistas. En enero pasado, hubo ataques coordinados con coches-bomba en seis iglesias en Bagdad y Kirkuk; en otra ocasión, se lanzaron bombas a seis iglesias en Bagdad y Mosul simultáneamente. Según informes, en los dos últimos años se han atacado 27 iglesias asirias por la única razón de que eran lugares de veneración cristianos.

Estas agresiones van más allá de los ataques a las manifestaciones físicas de la fe. Los pequeños negocios de propietarios cristianos, especialmente los que venden bebidas alcohólicas, han sido atacados y muchos dependientes han sido asesinados. El director del museo iraquí, Donny George, un asirio respetado, dice que se vio obligado a huir a Siria porque temía por su vida y que los fundamentalistas islámicos obstruyeron todo su trabajo que no estuviera centrado en los artefactos islámicos.

Los líderes asirios también se quejan de la discriminación deliberada en las elecciones de enero de 2005. Afirman que en algunos casos las urnas no llegaron a las ciudades y pueblos asirios, las autoridades electorales no acudieron o las urnas fueron robadas. También mencionan la presencia intimidatoria del ejército y de la policía secreta kurda cerca de las mesas de votación. Sin embargo, recientemente ha habido señales de que las autoridades kurdas iraquíes han protegido mejor a sus comunidades cristianas.

Lamentablemente, la difícil situación de los cristianos en Iraq no es la única en Medio Oriente. En Irán, la población en su conjunto casi se ha duplicado desde la Revolución de 1979, pero bajo un régimen hostil, el número de cristianos en el país ha caído de aproximadamente 300 mil a 100 mil. En 1948, los cristianos representaban aproximadamente 20% de la población de lo que era entonces Palestina; desde entonces, la cifra casi ha disminuido a la mitad. En Egipto, la migración entre los cristianos coptos es desproporcionadamente alta. Muchos se convierten al Islam bajo presión y en los últimos años la violencia en contra de la comunidad cristiana ha cobrado muchas vidas.

La persecución de estas comunidades cristianas antiguas y únicas en Iraq y en Medio Oriente en general es profundamente preocupante. El pasado abril, el Parlamento Europeo votó casi unánimemente para que se les permitiera a los asirios establecer (con base en la sección 5 de la Constitución iraquí) una región federal donde pudieran practicar su propio modo de vida sin interferencias del externas. Ya es tiempo de que Occidente ponga más atención y tome medidas enérgicas para asegurar el futuro de los cristianos asediados de Iraq.

Charles Tannock es Vicepresidente del Subcomité de Derechos Humanos del Parlamento Europeo y Vocero de los conservadores ingleses en materia de política exterior.

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