Euronomics
El déficit de capacitación
Daniel Gros
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BRUSELAS – Después de dos años de producirse un ataque de nervios en la economía mundial a raíz del colapso de Lehman Brothers, los mercados financieros globales siguen inestables, y la recuperación que comenzó con tanto vigor en 2009 parece estancarse.
La desaceleración, como era de esperarse, ha suscitado llamados que piden más estímulos fiscales y monetarios. El argumento parece simple: sólo una fuerte dosis de gasto público y un enorme apoyo del banco central al sistema financiero impidieron llegar a una segunda Gran Depresión, por lo que ahora se necesita más de la misma medicina para evitar un regreso a la recesión.
Este argumento parece particularmente fuerte en los Estados Unidos, donde durante los largos años de expansión se acostumbró a las tasas de desempleo de alrededor de 5% y a un crecimiento sostenido del consumo. Sin embargo, al evaluar las perspectivas de la economía estadounidense, no se debe comparar las bajas tasas de crecimiento trimestrales (los datos para abril-junio son especialmente decepcionantes) y la tasa actual de desempleo de casi 10% con el periodo dorado de la burbuja. Se requiere una visión de largo plazo porque los Estados Unidos se enfrentan a un desafío de ajuste estructural que vendrá acompañado de un alto desempleo.
Al igual que en el sur de Europa, la economía estadounidense debe alejarse del modelo de crecimiento orientado hacia el consumo y la vivienda de la última década. El presidente Barack Obama ha abordado este desafío estableciendo el objetivo de duplicar el volumen de las exportaciones de su país en la siguiente década. Sin embargo, resulta más fácil decirlo que hacerlo.
El cambio estructural hacia las exportaciones será difícil y tomará tiempo principalmente porque la producción de bienes de alta tecnología que los Estados Unidos deben estar exportando requiere de mano de obra capacitada, que en gran parte se ha perdido y no se puede recrear de la noche a la mañana. Durante los diez años previos al auge de la burbuja de 2007, se perdieron alrededor de cuatro millones de empleos en el sector manufacturero de los Estados Unidos, cuya participación en el pleno empleo se redujo de más del 17% al 12%. El desempleo se mantuvo bajo porque el periodo de expansión de la economía interna creó los suficientes empleos en los sectores de servicios y la construcción.
Parece imposible revertir este cambio rápidamente. La mayor parte de los trabajadores de la construcción tienen poca capacitación y por consiguiente no pueden ser reubicados en el moderno sector manufacturero de alta tecnología. Es el mismo caso de los agentes inmobiliarios, los trabajadores sociales y los administradores de cuentas de tarjetas de crédito.
Durante los años de la burbuja, sucedía exactamente lo contrario: la mayoría de los trabajadores que quedaban sin ocupación debido a una rápida contracción del sector manufacturero podían ser empleados fácilmente en los sectores de la construcción y de los servicios, que requieren de pocas calificaciones (del mismo modo, el sector de servicios inmobiliarios exige únicamente habilidades generales).
El punto central no es que los empleos del sector manufacturero son en cierto modo mejores, más bien se tiene que considerar la asimetría del proceso de ajuste estructural. Es relativamente fácil controlar una reconversión estructural del sector manufacturero durante una expansión inmobiliaria, pero es mucho más difícil volver a establecer un sector manufacturero competitivo una vez que se ha perdido.
Así, pues, después de la burbuja las economías se enfrentan a un desajuste fundamental entre las destrezas disponibles en la fuerza de trabajo existente y los requisitos de un sector manufacturero moderno orientado a las exportaciones. Por desgracia, la política económica no puede contribuir con mucho para crear un sector exportador fuerte en el corto plazo, excepto mitigar el sufrimiento social. Siempre se ha pregonado que la flexibilidad del mercado laboral es la panacea, pero incluso la flexibilidad más grande no puede transformar los corredores de bienes raíces desempleados o los trabajadores de la construcción en especialistas manufactureros calificados. La experiencia también ha mostrado que los programas de capacitación tienen un éxito limitado.
Irónicamente, Alemania podría ofrecer el ejemplo más ilustrativo de los problemas a que se enfrentan los responsables del diseño de políticas de los Estados Unidos. Alemania experimentó una expansión del consumo y de la construcción después de la unificación, con pleno empleo y un déficit de la cuenta corriente. Después del auge de la expansión en 1995, un millón de trabajadores fueron despedidos y no pudieron encontrar empleos en otro lado. La economía alemana se enfrentó durante una década a un desempleo alto y a un lento crecimiento.
Al principio, las exportaciones no representaban el camino hacia la recuperación porque el deutsche mark estaba sobrevaluado, y se había perdido algo de capacidad manufacturera durante el auge de la unificación. “La competitividad internacional” se convirtió en el mantra de la política económica alemana. Sin embargo, aún así le llevó más de diez años convertirse en la actual potencia exportadora.
Es improbable que el proceso de ajuste sea mucho más rápido en los Estados Unidos donde la base manufacturera se ha contraído de forma mucho más drástica. Además, con la introducción del euro, Alemania tenía la ventaja de fijar su moneda al sur de Europa, que estaba experimentando una expansión de la vivienda aún más fuerte que la de los Estados Unidos, ofreciendo así a los exportadores alemanes mercados crecientes y poca competencia. En contraste, el dólar estadounidense está vinculado al renminbi, cuyo emisor -China- tiene el sector exportador más grande y de más rápido crecimiento del mundo.
¿Cuánto tiempo le llevará a los Estados Unidos el ajuste? Desde el pico de la burbuja, la economía de dicho país ni siquiera se está moviendo en la dirección correcta. De hecho, la contracción de la producción manufacturera y el empleo han acelerado –y más rápido que la producción y el empleo han disminuido en los sectores de los que depende la economía para crecer: servicios internos, como los servicios de salud, y las finanzas, los seguros, y los servicios inmobiliarios (el sector responsable de la crisis).
Mientras esta tendencia se mantiene, sólo una fuerte y continua dosis de expansión monetaria y fiscal podrá sostener la demanda interna. Además, dado que muchos bienes ya no se producen en los Estados Unidos, las medidas de estímulo atraerían más importaciones, socavando aún más la balanza comercial. Por supuesto, es posible una recuperación autosostenida, pero implica un ajuste estructural enorme orientado a restablecer la competitividad estadounidense en los mercados globales.
Daniel Gros es director del Centro de Estudios de Política Europea (Centre for European Policy Studies).
Copyright: Project Syndicate, 2010.
www.project-syndicate.org
Traducción de Kena Nequiz
Puede escuchar un podcast en inglés de este artículo en el siguiente enlace:
http://media.blubrry.com/ps/media.libsyn.com/media/ps/gros12.mp3
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wauch 03:09 10 Sep 10
The following is one of the more naive, rude, and myopic statements made on Project Syndicate:
"construction and social services, which require only low skills"
What skills do you have Mr. Gros that are superior those required in the engineering, construction, and maintenance of infrastructure or skyscapers? What skills do you have Mr. Gros that are superior to those required to maintain social safety nets and the fabric that props up the have nots in this horrible financial predicament we all are in?
Consider your words more wisely as the above makes you look insensitive and skill-less with respect to parsing talent from circumstance and what is prized from what is needed in today's consumer driven economy.
Gabriel 03:55 12 Sep 10
this piece should be classified in the "fiction" section. It's no surprise that Gros includes not a single fact or datum regarding exactly which industries supposedly lost jobs due to skills shortages, or exactly what skills are supposedly lacking. This is an ideological line of argument that's been around for a while, with utterly no grounding in reality. The 2+ million manufacturing jobs that the US lost to China since China joined the WTO were not lost because Chinese workers have skills that Americans lack. There is no industry in the US that anyone can point to that would create millions of new decently-paying jobs if only workers had the right skills. As other commentators already noted, construction is a highly skilled job with extensive training requirements (at least for many of the trades involved). There is absolutely no evidence that the education and training of the American workforce is not up to whatever employers are demanding or would demand if they could. On the contrary, most Americans complain they don't get to really use their brains in their jobs. If only Gros had used his.


marcoparigi 01:30 04 Sep 10
I would point out that the loss of competitiveness of the US in the manufacturing sector is largely a myth, and comparing it to Spain appears to be a bit of a stretch, to say the least.
http://midwest.chicagofedblogs.org/archives/2010/08/bill_strauss_mf.html