Exit from comment view mode. Click to hide this space
Email | Print

La Nueva Coyuntura de Europa

COPENHAGUE: La gente de Belgrado ha traído a Europa hasta otro punto decisivo. Es posible que la sombra de una década de guerra en los Balcanes finalmente desaparezca. Ahora hace falta tener la mente clara, la visión clara y, lo más importante, la clara aprobación del público si es que Europa ha de tomar el siguiente paso. Con respecto a esto, es necesario alcanzar las conclusiones correctas acerca del "No" resultante del plebiscito llevado a cabo hace poco en Dinamarca para definir si se une o no al Euro.

Los daneses no son más antieuropeos que nadie. La xenofobia no es mayor en Dinamarca que en otros países de Europa. No fue sólo una blasfema alianza entre la extrema izquierda y la extrema derecha, como algunos mencioaron, lo que derrotó al Euro.

El "No" de Dinamarca debe tomarse como una advertencia a los líderes de Europa: deben ser mucho más cuidadosos cuando deciden empezar un diálogo abierto con el electorado acerca de temas europeos básicos, como el papel que tiene Europa en el proceso de paz de los Balcanes. De otra manera, es posible que se enfrenten a la triste sorpresa con la que se toparon sus colegas en Dinamarca, en donde 4 de 5 miembros del Parlamento dieron el "Sí" a una política apoyada sólo por el 47% de sus electores.

Puedo asegurar que los daneses no son antieuropeos, basándome en una encuesta reciente: se le preguntó a los electores de todas las naciones de la Unión Europea (UE) si pensaban que aquellos países de Europa Central y del Este que son candidatos a volverse miembros de la UE debían ser considerados como "una prioridad" para la próxima expansión. Casi el 60% de los daneses estuvieron a favor. Sin duda, Dinamarca encabezó la lista. En Francia y Alemania el voto a favor apenas alcanzó un 20%.

Si otros gobiernos siguieran el ejemplo de Dinamarca y llevaran a cabo un plebiscito acerca del Euro, quizá la mayoría perderían. Recordemos lo sucedido en 1992 cuando los electores daneses rechazaron el Tratado de Maastricht por un muy pequeño margen (menos del 1%). El presidente Miterrand llamó a un referendum similar en Francia para apoyar el Tratado. Para la sorpresa de casi todos en ese país, el voto estuvo tan cerca del "No" como en Dinamarca había estado cerca del "Sí".

En esta ocasión, el electorado danés rechazó de nuevo el consejo del gobierno. Lo que pasó en Dinamarca también puede pasar en otros países. Los líderes políticos daneses no pudieron convencer a sus electores de que debía pensarse en el Euro como un elemento positivo para la creación de una Europa completa y libre. Los argumentos económicos no bastaron (la caída del Euro frente al Dólar fue, obviamente, un factor psicológico importante). Pero se enfatizó muy poco en los argumentos políticos.

La Unión Económica y Monetaria se creó antes de que cayera el Muro de Berlín en 1989. Cuando Europa empezó a mostrar una nueva cara, hubo un grupo de visionarios que tuvieron la brillante idea de crear la moneda única como una forma de crear lazos aún más estrechos entre los países de Europa. Los líderes políticos alemanes --la generación de Kohl-Genscher que vivió la guerra-- entendieron que la Alemania unida tendría tanta fuerza económica en Europa que, inevitablemente, generaría un desequilibrio político interno en la UE.

Así, los líderes alemanes decidieronn que tenían que compartir la posición dominante de su país en cuanto a políticas monetarias. Como Hans Dietrich Genscher solía decir en aquellos días: "Si se quiere evitar una Europa alemana, se debe crear una Alemania europea". Fue un sacrificio, y fue recibido con mucho recelo en los círculos financieros alemanes, pues dudaban de la disposición y/o la capacidad de otros países europeos para combatir la inflación. Pero los alemanes lo hicieron. Todos estamos en deuda con ellos.

El Euro ha tenido un inicio difícil, pero prometedor. Que haya empezado a perder terreno frente al Dólar no debería ser una sorpresa, tomando en cuenta las diferencias en desempeño económico entre Estados Unidos y Europa. Y no debería ser una sorpresa que los mercados hayan probado la disposición de los líderes políticos europeos a mantenerse callados cuando se trata de asuntos monetarios. La reciente intervención y apoyo de Estados Unidos y Japón mostraron que el Euro llegó para quedarse y que los mercados confían en que alcanzará el éxito.

La moneda común es tan sólo un paso hacia la creación de una Europa pacífica. Este es el mensaje calve, pero no fue entregado a los daneses de forma satisfactoria. Es por esto que el resultado del plebiscito danés debe tomarse como una advertencia del gran esfuerzo que debe hacerse para convencer a los ciudadanos de Europa acerca de la importancia política que tiene el Euro -- y de la importancia que tiene expandir la Unión.

El gran reto de los años venideros es expandir la Unión Europea hacia el este. Por supuesto, el nivel de vida no es tan alto en el este de Europa como en el oeste, pero tanto los países candidatos como los de los Balcanes deben tener la esperanza de que continuar con la democratización y con la reforma económica significará una eventual membresía en la UE.

No cabe duda de que la expansión proveerá a las "viejas" democracias con nuevos mercados. Los beneficios de esto compensarán ampliamente los costos económicos de la expansión. Pero este argumento económico, basado en el mero sentido común, no es tan fuerte como el imperativo político: si mantenemos a Europa dividida nunca alcanzaremos la visión original de los padres fundadores que escribieron el Tratado de Roma, es decir, una Europa de libertad y paz.

Las nuevas democracias de Europa central y del este, y los países bálticos, están anciosos por participar en la UE. Las valientes masas de Belgrado demostraron el deseo de los serbios para reunirse con la familia de Europa. Todos quieren ser parte del crecimiento y la solidaridad de una Europa en la que la democracia y el respeto sean los conceptos cívicos de gobierno, en lugar del bestial poder militar. Los daneses no supieron conectar esto con el papel del Euro. Los eventos que tuvieron lugar en Belgrado han generado una nueva coyuntura, un momento adecuado para realizar ese debate, pospuesto por demasiado tiempo, sobre los objetivos más importantes de la integración europea.

Reprinting material from this Web site without written consent from Project Syndicate is a violation of international copyright law. To secure permission, please contact us.

Exit from comment view mode. Click to hide this space

Comments (0)

You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.

Show comments of
close

The two commenting options explained

Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.

1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.

2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.

Top Project Syndicate commentaries

Email this article

Your name is required.

Your email is required.


Your friend's name is required.

Your friend's email is required.


A message is required.