La joya de Africa occidental se está fracturando. El milagro de Costa de Marfil se ha convertido en el infierno de Costa de Marfil, donde tanto los locales como los extranjeros viven con miedo.
Desde la llegada de un pequeño contingente de tropas francesas en 2003, los horrores de la más reciente guerra civil africana han irrumpido de vez en cuando en la conciencia del público mundial para después volver a olvidarse. Por ejemplo, en noviembre pasado siete soldados franceses murieron en un ataque aéreo que ordenó el régimen en contra de los rebeldes en el norte. Francia respondió destruyendo la minúscula fuerza aérea del país. Ahora que su mandato de mantenimiento de la paz expire el 4 de abril, Francia podría decidir retirarse. Muchos habitantes de Costa de Marfil temen que eso signifique una renovada guerra civil.
Pero en lugar de intervenciones internacionales, lo que Costa de Marfil necesita son soluciones locales para sus problemas. Debe evitar el pernicioso nacionalismo étnico de los años recientes que condujo a que a un grupo étnico se le prohibiera competir en las elecciones presidenciales. Sin soluciones que tengan un apoyo amplio, Costa de Marfil se agregará probablemente a la sombría lista de los Estados fallidos del mundo precisamente por su incapacidad para convertirse en una nación cohesiva basada en la igualdad de derechos políticos para todos.
Lamentablemente, el problema de los conflictos interétnicos es muy típico de Africa. El ejemplo de Costa de Marfil no es ni único ni el más extremo –al menos todavía no. Vienen a la mente de inmediato los horrores de Rwanda y los más recientes de Darfur. Pero el dilema de Costa de Marfil es notable tanto porque la caída del país se dio desde una altura relativamente mayor como por las lecciones que encierra sobre la manera en que fracasan los Estados.
A primera vista la historia poscolonial de Costa de Marfil parece una variación de temas normales. La independencia de Francia (en 1960) dio lugar a una dictadura notable sobre todo por su longevidad. El gobierno de Felix Houphouet-Boigny duró más de 30 años, hasta su muerte en 1993, cuando el poder pasó a un sucesor escogido por él, Henri Konan Bedie. La afición de Houphet por el dinero y el poder resultó clara desde el principio y su régimen no fue la excepción a la lúgubre regla de la corrupción, el fraude, las estafas, las malversaciones y la débil aplicación de la ley.
Estos impedimentos al desarrollo del país empeoraron con el tiempo. Ya desde la década de 1960, Houphouet gastaba profusamente en Yamoussoukro, su aldea nativa enclavada en la selva, que en 1983 sustituyó a la ciudad porteña de Abidjan como capital. Yamoussoukro cuenta con magníficas autopistas de 8 carriles alumbradas por más de 10,000 luminarias y una réplica a tamaño natural de San Pedro en Roma.
Sin embargo, al lado de este desperdicio faraónico, la infraestructura y el desarrollo económico apoyado por la continua dependencia de las finanzas francesas y de los tecnócratas expatriados franceses con espíritu de servicio público ayudaron a producir lo que se conoció como el "milagro de Costa de Marfil".
En efecto, al momento de su independencia, Costa de Marfil era el Estado más próspero del Africa Occidental francesa, con exportaciones de café y cacao que representaban el 40% del total de la región. Esta relativa prosperidad duró hasta el segundo shock petrolero de 1979, cuando la estanflación mundial deprimió los precios de los bienes primarios que componen la estrecha base exportadora de Costa de Marfil, al tiempo que las crecientes tasas de interés aumentaron el costo del servicio de la deuda contraída por el régimen de Houphouet. La crisis económica y la corrupción socavaron la presidencia de Bedie hasta llegar a un golpe militar en 1999. Pero el nuevo régimen, ante los disturbios constantes, permitió a la larga una democracia multipartidista.
El resultado ha sido desastroso a medida que se agudizaron las rivalidades étnicas. Se diga lo que se diga de tales regímenes autoritarios apoyados por Francia, en retrospectiva no hay duda de los beneficios de la estabilidad social que se vio en Costa de Marfil hasta 1980, cuando Francia participaba de manera paternalista en su excolonia. Los trastornos políticos de 1999-2000 dieron como resultado una nueva constitución "democrática" que se convirtió en una invitación a la guerra civil.
Las tensiones regionales y religiosas habían estado aumentando desde la muerte de Houphouet y se agravaron con la nueva constitución, en la que se plasmaba la discriminación étnica. A aproximadamente cuatro millones de habitantes del norte se les negó el derecho a la participación política y a poseer tierras con el argumento de que eran descendientes de inmigrantes de países vecinos. Sin embargo, la única diferencia real entre la mayoría de los pobladores de Costa de Marfil –que tiene el mayor número de inmigrantes de todos los países de Africa occidental—es el momento en que llegaron sus antepasados.
El asunto de la nacionalidad surgió por primera vez a causa del estatus de Alassane Ouattara, el líder opositor musulmán y tecnócrata talentoso a quien Bedie impidió participar en las elecciones presidenciales de 1995 por su ascendencia "extranjera". Despojado de su ciudadanía de Costa de Marfil en 1999, Outtara es popular en el norte del país, que ha estado bajo el control de las "Nuevas Fuerzas" rebeldes desde 2002.
La rebelión llevó en enero de 2003 a un acuerdo negociado por Francia en el que todos los bandos --incluyendo a las Nuevas Fuerzas—se sumaron a un gobierno de reconciliación nacional. Las partes también acordaron trabajar juntas para modificar las leyes de identidad nacional, ciudadanía y tenencia de la tierra. Pero el acuerdo no ha prosperado y el conflicto continúa.
Tal vez la mejor opción para Costa de Marfil sea un sistema basado en un parlamento que obligue a entablar alianzas interétnicas para formar gobiernos. La división del país en componentes federales más homogéneos étnicamente también podría promover la estabilidad. Sobre todo, se debe evitar la dominación de un grupo a través de una presidencia fuerte. Pero eso requerirá de una supervisión internacional parecida al protectorado actual de los Estados Unidos en Bosnia. La alternativa es un círculo vicioso de violencia y pobreza exacerbado por un rápido crecimiento de la población.


Comments (0)
You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.
The two commenting options explained
Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.
1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.
2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.