Monday, April 21, 2014
Exit from comment view mode. Click to hide this space
3

Petróleo y aislamiento

NAIROBI – En Kenia, hay un chiste recurrente que resume cuán lejos viven los habitantes de Turkana con relación a donde vivimos el resto de los kenianos. Cuando una persona de Turkana viaja a la capital, Nairobi, se dice en broma que la persona anuncia a su familia “estoy viajando a Kenia".

Durante las pasadas semanas, desde que el gobierno de Kenia comunicó que se había descubierto petróleo en la cuenca del lago Turkana, han surgido aún más chistes. Una foto, que había visto en los perfiles de mis amigos de Facebook varios meses atrás, donde chiquillos de raza negra no identificados lucen felices y semidesnudos,  comenzó nuevamente a circular, esta vez con el subtítulo, “Se descubrió petróleo en Turkana... ya no se resecará la piel”

Al principio, me reí de estos chistes. Como masái, escuché muchísimos chistes kenianos acerca de cuán “no civilizado” es mi pueblo, así que me sentí feliz de que, en esta oportunidad, otros sean el centro de atención. Sin embargo, cuando vi una foto de una mujer turkana con el torso desnudo que fue editada para aparentar que dicha mujer estaba amamantando a un bebé de raza blanca, mi actitud empezó a cambiar.

El creador de la imagen quería dar a entender que ahora que se ha encontrado petróleo en el noroeste de Kenia, los trabajadores occidentales del rubro petrolero llegarán a la región y que ellos iban a embarazar a mujeres turkanas, quizás contra su voluntad. Una compañía británica descubrió petróleo, y debido a las denuncias acerca de que soldados británicos abusaron sexualmente a cientos de mujeres kenianas desde el año 1965 hasta el año 2002, la reputación de nuestro ex colonizador no es buena. Sin embargo, si se violan los derechos de los habitantes de Turkana, serán los kenianos, no los británicos quienes carguen la culpa.

Los turkanos están, tal como deja entrever el chiste, lo más lejos de Nairobi que se podría estar sin estar en el extranjero. Por esta razón, conocemos muy poco sobre este pueblo. En las escuelas, aprendemos sobre ellos únicamente dentro del contexto de los trabajos de excavación realizados varias décadas atrás en la cuenca del lago Turkana por la familia Leakey en búsqueda de fósiles de ancestros de los humanos. Esta podría ser una razón por la cual los kenianos históricamente han mirado al pueblo turkano como seres arcaicos, que se encuentran a miles de años de la “civilización” y como personas que tienen necesidades distintas a las de la mayoría de la población del país.

La falta de infraestructura adecuada en la región de Turkana es prueba de ello. A diferencia de los masái, los turkanos habitan en una región que, hasta ahora, tenía poco o ningún valor para la provincia. No hay animales salvajes que atraigan a los turistas y, a pesar de los turkanos, al igual que los masái, han conservado su cultura indígena, no son mundialmente conocidos, quizás debido a que se encuentran muy lejos de Nairobi.

De hecho, el distrito de Turkana es uno de los más postergados de Kenia. Cada vez que hay una hambruna, es altamente probable que este distrito se vea afectado. Gado, un famoso humorista gráfico que trabaja para uno de los principales periódicos de Kenia, lo resumió mejor, dibujó al presidente de Kenia, Mwai Kibaki, jubiloso a la cabeza de un grupo de burócratas y de perros vestidos en trajes formales dirigiéndose hacia Turkana; el presidente, en la caricatura anuncia: “¡Alégrense! ¡Se ha descubierto petróleo!”, una mujer turkana le pregunta: “¿Y, cuando descubrirá usted agua?”

Además de la hambruna, el pueblo turkano ha soportado décadas de incursiones de cuatreros provenientes de nuestros vecinos, Etiopía y Sudán (en la actualidad Sudán del Sur). Sin embargo, Kenia – que ha participado activamente en las operaciones de mantenimiento de paz en la región del Cuerno de África e inclusive en lugares más lejanos – no ha visto el robo de ganado como una buena razón para proteger a Turkana.

El descubrimiento de petróleo para Kenia abre una rara oportunidad para acabar con la marginación de la comunidad turkana. Se necesita iniciar, ahora, el debate sobre cómo se procederá con la exploración y extracción de petróleo, teniendo en cuenta como prioridad suprema la salud del medio ambiente que rodea el pueblo turkano.

“Los pastores y los pueblos indígenas a menudo dependen en gran medida del medio ambiente que los rodea para obtener su sustento”, dice Ikal Angelei, directora de la organización denominada “Friends of Lake Turkana” (Amigos del Lago Turkana); esta organización se ha estado oponiendo a la construcción de Gibe III, una represa en Etiopía que amenaza con reducir la cantidad de agua que fluye hacia este lago. Angelei declara: “si la exploración y explotación petrolera se lleva a cabo sin la participación de las comunidades, y si dicha exploración y explotación va en contra de las expectativas de las comunidades, mi temor es que muy probablemente surjan conflictos”.

Numerosos conflictos impulsados por recursos naturales en África validan las preocupaciones de Angelei. Algunas de las precauciones que ella sugiere para salvaguardar el bienestar de su pueblo incluyen el establecimiento de un organismo regulador que fomente la transparencia en las negociaciones de contratos; la búsqueda del equilibrio entre la producción petrolera y la conservación de zonas cuya biodiversidad es especial; la aplicación de altos estándares de responsabilidad corporativa, y la regulación de la venta de tierras para evitar conflictos. Por último, el gobierno debe cerciorarse de que el pueblo turkano esté capacitado para comprender y participar en el nuevo sector.

Si Kenia aborda el tema de la exploración y extracción de petróleo en Turkana de la misma forma en la que lo abordaron mis amigos en Facebook, y si no aplica estas recomendaciones que son de sentido común, en unos años más los kenianos podríamos lamentar haber encontrado petróleo. En efecto, Kenia podría terminar con un conflicto similar al que existe en el Delta del Níger, en Nigeria, donde la población local se levantó en armas para luchar contra la degradación del medio ambiente causada por la industria petrolera.

Lamentablemente y por desgracia ya se establecieron las bases para un conflicto similar. Muchas personas en la región del lago Turkana ya están armadas con fusiles AK-47 y con otras armas, mismas que adquirieron para protegerse de los ladrones de ganado. Si el gobierno de Kenia tampoco los protege de las compañías petroleras, los turkana podrían empezar a disparar.

Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.

Exit from comment view mode. Click to hide this space
Hide Comments Hide Comments Read Comments (3)

Please login or register to post a comment

  1. CommentedJack Owuor

    A great piece Juliet, you have captured the reality of Turkana county in relation to oil discovery. No better way to pen the sorry state of the Turkana people, than what you have done. I hope the govt will put in appropriate legislation to help the locals enjoy the proceeds of the oil once extraction begins and not be a "curse" to the region already used to the experience the extreme poverty and armed conflicts.

Featured