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Policías en el teclado

NUEVA YORK – Casi nadie leyó la Ley de Intercambio y Protección de Información de Inteligencia Cibernética o Ley CISPA (Cyber Intelligence Sharing and Protection Act) antes de que sea considerada de manera apurada en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos a finales de abril y sea enviada al Senado. CISPA es la sucesora de la Ley SOPA, el proyecto de ley “anti-piratería” que fue recientemente derrotado después de una fuerte protesta pública de ciudadanos y empresas de Internet. La ley SOPA, conceptualizada por sus proponentes con la finalidad de proteger a la industria del entretenimiento de los Estados Unido evitando robos, hubiese atado las manos de proveedores de contenido y de usuarios, y hubiese dado lugar a la proliferación de imitaciones de dicha legislación a lo largo y ancho de todo el mundo, desde Canadá y el Reino Unido hasta Israel y Australia.

Ahora, con CISPA, la represión de la libertad en Internet viene disfrazada de un proyecto de ley dirigido a luchar contra el terrorismo cibernético, dicho proyecto debería causar a los empresarios de Internet – y a todos los líderes empresariales – pesadillas. Y, sin embargo, en esta ocasión, las empresas más importantes de Internet y tecnología, inclusive Facebook y Microsoft, apoyaron el proyecto de ley, bajo el argumento de que dicha ley crearía un procedimiento claro para tramitar las solicitudes de información del gobierno. Microsoft, al menos, de manera tardía retiró su apoyo después de reconocer que la ley permitiría que el gobierno de los EE.UU. obligue a cualquier empresa de Internet a entregar información sobre las actividades en línea de sus usuarios.