Exit from comment view mode. Click to hide this space
Email | Print

Los delincuentes del pensamiento de Irán

Mi amigo, el intelectual Kian Tajbakhsh está encarcelado en Irán por ser un intelectual. No ha tenido acceso a un abogado, ni visitas desde que lo encarcelaron por espionaje y por socavar al Estado. En resumen, si actualmente viven en Irán, los intelectuales son los nuevos terroristas.

Como en la Alemania de Hitler y la Rusia de Stalin, los proveedores de ideas, información y emociones son los enemigos en el Irán del Presidente Mahmoud Ahmadinejad, especialmente si las personas que exponen tales ideas trabajan para una organización extranjera. Y, gracias al ejemplo que pone Irán, esa tendencia está proliferando por todo el mundo musulmán.

Tajbakhsh, un académico, científico social y planificador urbano respetado a nivel internacional y ciudadano al mismo tiempo de Irán y de Estados Unidos, ha languidecido desde el 11 de mayo en la cárcel de Evin en Teherán –célebre por los casos documentados de tortura y abusos contra los presos.

Me quedé impresionado la semana pasada cuando lo vi en la televisión local iraní, pálido y demacrado, haciendo una confesión falsa que habría hecho sonrojar a los fiscales soviéticos. De hablar suave, maneras amables, considerado y con un magnífico sentido del humor, Tajbakhsh es representado por el gobierno iraní como un lobo hambriento que se dispone a devorar al régimen.

Tajbakhsh fue arrestado junto con otros importantes intelectuales iraní-estadounidenses, incluyendo a Haleh Esfandiari del Centro Internacional Woodrow Wilson para Académicos con sede en Washington. Esfandiari es una abuela de 67 años -la edad adecuada para dedicarse socavar a Irán. A su abogado, el Premio Nóbel de la Paz Shirin Ebadi, se le ha negado la autorización para verla. Mientras tanto a la periodista Parnaz Azima no se le permite salir de Irán.

Como intelectual, Tajbakhsh no puede esperar que las celebridades del mundo rueguen al gobierno de Irán que lo libere. En cambio, ha recibido apoyo de otros intelectuales, como los 3,400 miembros del PEN American Center, la organización de escritores que lucha por la libertad de expresión. Los 14 mil miembros de la American Sociological Association también han pedido su liberación.

Uno creería que el historial de Tajbakhsh en Irán excluiría la posibilidad de una acusación por traición. Ha sido consultor en materia de planeación urbana de varios ministros iraníes y ayudó al gobierno en los importantes proyectos de reconstrucción después de que un terremoto devastador destruyó la antigua ciudad de Bam en 2003. En 2006, concluyó un estudio de tres años sobre el gobierno local en Irán – que difícilmente es el material para la insurrección y el cambio de régimen.

Pero Tajbakhsh también era consultor de la Fundación Soros, la cual, según el gobierno de Ahmadinejad ha trabajado contra el Islam. Esa idea es ridícula. De hecho, las muchas contribuciones de la Fundación a los islámicos incluyen la ayuda luego de las catástrofes naturales en Pakistán e Indonesia, el suministro de medicamentos a los palestinos durante el bloqueo y permitir a los académicos e intelectuales que aprendan los unos de los otros por medio de la traducción de trabajos del inglés a los idiomas locales y viceversa, y su publicación.

Lo que hace que la encarcelación de Tajbakhsh sea realmente lamentable es que Irán presume de ser una de las civilizaciones más antiguas del mundo. Los persas se mezclaron fácilmente con los egipcios, griegos y romanos y transmitieron sus habilidades, descubrimientos y arte de gobernar a Occidente. La imagen de los persas mostrada en la reciente película 300 es sencillamente falsa. Además, los iraníes islámicos siempre han respetado su civilización preislámica. Por ello, los revolucionarios islámicos de 1979 insistieron en la preservación de los templos de fuego zoroástricos.

En su etapa musulmana, Irán ha ostentado algunos de los grandes poetas, escritores y científicos del mundo. Nada de esto hubiera sido posible si los antiguos gobernantes musulmanes de Irán no hubieran permitido la libertad académica, el intercambio de ideas y la libre expresión –algo que hace falta urgentemente en la República Islámica actual.

Otros gobernantes autocráticos en el mundo musulmán están tomando el ejemplo de Irán, y tratan con mano dura a los intelectuales, periodistas, abogados, activistas de los derechos de las mujeres o casi a cualquiera que tenga ideas y quiera compartirlas con otros. Para esos gobernantes musulmanes, los intelectuales son los nuevos terroristas globales que bombardean a sus regímenes con intelectualismo. Y mi amigo Kian Tajbakhsh –solo en su celda en la cárcel de Evin, preguntándose qué crimen cometió- es el rostro de esta nueva forma de represión.

Reprinting material from this Web site without written consent from Project Syndicate is a violation of international copyright law. To secure permission, please contact us.

Exit from comment view mode. Click to hide this space

Comments (0)

You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.

Show comments of
close

The two commenting options explained

Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.

1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.

2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.

Top Project Syndicate commentaries

Email this article

Your name is required.

Your email is required.


Your friend's name is required.

Your friend's email is required.


A message is required.